domingo, 24 de enero de 2016

Subida a Peña Negra, Morrón de la Gragea y Sierra del Enebral (Málaga) Enero/16


En este agradable día del mes de  enero nos disponemos a realizar una ruta por la Sierra del Co (término municipal de Villanueva del Cauche, Málaga) será una ruta circular subiendo al pico de Peña Negra (1353 msnm), Morrón de la Gragea (1295 m), y la Sierra del Enebral. 
La ruta tendrá un total de unos 12 kilómetros, con un desnivel acumulado de 1000 msnm y ocho horas de recorrido.


Esta ruta la podemos calificar con nivel muy alto, ya que gran parte del tiempo iremos por zonas escabrosas con grandes rocas, pasos aéreos, crestas vertiginosas, delicadas trepadas y unas bajadas por terreno inestable y con bastante verticalidad.
A las 7:15 nos damos cita diez compañeros del grupo de montaña de  Señal y Camino. Nos dirigimos dirección Málaga y pasado Antequera nos desviamos hacia la carretera de Colmenar (A-7204), una vez que llegamos al punto kilométrico 38, ese será nuestro lugar donde dejaremos los coches (829 msnm).


Son exactamente las 9:40, el cielo despejado, una temperatura algo fresca a estas horas de la mañana, sin ser demasiado fría.


En el mismo borde de la carretera un montículo de piedras nos marca el inicio de la ruta. Nos dirigimos a los paredones que tenemos de frente. A los poco minutos llegamos a una primera cueva, en la que nos adentramos, dejando al lado varias vías de escalada.

Sin un sendero bien definido y con algunos montículos en forma de hito seguimos subiendo hasta llegar a una segunda cueva. Ésta tiene una vía de escalada que sube hasta un agujero con salida en el techo.


Seguimos ascendiendo por un camino más o menos intuido, pero siempre tirando un poco hacia la izquierda. Al poco ya vemos una gran cruz metálica y detrás de ella muy al fondo la sierra de las Cabras, a la que precisamente un mes atrás la subimos. Estamos a 1115 metros de altitud y hemos tardado una hora aproximadamente llegar hasta aquí.


A partir de este momento empieza el verdadero cresteo hasta llegar a Peña Negra. Cada uno tiene que ir atento donde pisa y a donde se agarra; pasaremos por algunas zonas voladizas con una gran caída vertical en la parte  izquierda.


En algunos tramos de la cresta hay que afianzar muy bien antes de dar otro paso hacia adelante; un pie mal colocado, puede traer fatales consecuencias.
Los palos a la mochila, y las manos libres para trepar por las rocas. Aunque se puede ir por la misma cresta, para aquellos que tengan vértigo pueden bajar un poco y tirar por otros pasos alternativos.


Llegando a media altura hacemos un alto para reagruparnos, ya que algunos compañeros han quedado algo rezagados.


Una hora después de abandonar la cruz llegamos a la cumbre de Peña Negra (1353 msnm). Desde aquí las vistas son espectaculares.


Siguiendo la mirada cresta hacia adelante vemos toda la sierra del Arco Calizo, la Cruz del Camarolo, el Chamizo... En otra dirección Sierra Nevada con sus cumbres cargadas de nieve, y antes de ella, la Maroma…incluso vemos el mar, brillando en algunas zonas de la costa.


Hacemos un pequeño descanso y aprovechamos para tomar algo de refrigerio y unas frutas; unas fotos de grupo y para abajo, al collado (1300 msnm) que separa Peña Negra de Peña Negra II (1337 msnm).


Sin un camino definido, bajamos con muchísima precaución ya que el descenso es muy vertical y con un suelo muy inestable. ¡Un resbalón y no se cuenta!


En diez minutos ya llegamos al collado. Vemos por donde hemos bajado, parece increíble.


De nuevo empezamos a subir por grandes rocas, algunas colocadas en forma de balconada, De nuevo tenemos que agarrarnos bien en la trepada.


Poco a poco vamos superando los diversos resaltes rocosos con los que nos vamos encontrando.





Una vez pasado la otra pequeña cumbre de Peña Negra, buscamos una bajada hasta llegar al amplio llano que vemos allá abajo.


Varios días atrás estuvieron por aquí Carmina, Juan y Lorenzo explorando la ruta. En esa ocasión ellos bajaron por un canalón bastante empinado y con un terreno muy inestable. Nosotros en esta ocasión, empezaremos a bajar por otro canalón que hay unos metros antes.


El resultado fue el mismo, sale a la misma bajada, en donde tenemos que descender con mucho cuidado ya que la piedra esta suelta, y que buscar los mejores lugares donde pisar.

Cada uno fue bajando a su ritmo, así que una vez abajo nos reagrupamos junto a una valla, ya en el llano.


Aquí, dos compañeros deciden no seguir la ruta hacia el morrón de las Gragea, ellos poco a poco volverán hacia los coches, regresando por la pista que rodea a Peña Negra.


Nosotros ocho, seguimos hacia delante, subiendo ahora con dirección al Morrón de la Gragea. Lo tenemos hacia nuestra derecha, en un fuerte repecho.


Cuando dejamos a nuestra izquierda un pequeño paredón en forma de tobogán, de frente nos encontramos con una mole casi vertical por la que tendremos que trepar antes de llegar a la Gragea.


Cada uno empezó a tirar por donde supuestamente había algo de paso, Lorenzo y yo tiramos por un pequeño canalón pero al poco Lorenzo se dio la vuelta. Yo seguí hasta ver donde podría llegar, a los pocos metros también di marcha atrás, imposible subir por ahí, salvo que se lleven cuerdas. Me desvié, y de pronto me encontré con una pared bastante vertical. Por un momento tuve que detenerme y mirar bien donde colocaba las manos y los pies. Cuando mire hacia abajo, me dije ¡madre mía!

Casi tres cuarto hora después ya llegamos al morrón de las Grageas.


Una vez hecha la foto de grupo y de disfrutar algunos minutos de las formidables vistas de todo nuestro entorno, empezamos a bajar siguiendo la cuerda, pero llegó un momento en el que nos encontramos con un “salto” imposible de bajar.

Juan y Lorenzo que iban delante buscaron alguna otra alternativa de bajada; no se veía ninguna. Rafa, asomado al abismo no daba fe del lugar por donde intentábamos bajar.


De este modo, dimos la vuelta y empezamos a subir de nuevo, para coger la otra vertiente y directamente bajar hacia el llano en donde se veían algunos árboles desperdigados.


De frente nos encontramos con Peña Negra y la bajada por donde tiramos. ¡Parece increíble que hayamos bajado por ahí!


Eran las 14:00 horas pasadas, con lo que el estómago ya alguna musiquilla nos hacía entre subidas y bajadas. Así que empezamos a buscar algún sitio donde comer, justamente debajo del morrón de las Grageas. Tras un merecido descanso y comilona de media hora, de nuevo emprendimos nuestra marcha, rodeando el morrón de las Grageas.


Una vez en el collado, miramos a nuestra izquierda, en donde estuvimos una hora atrás, en el morrón de la Gragea. Vemos el gran salto por el que no pudimos tirar.


De nuevo empezamos a subir por el último peñón hasta alcanzar el Enebral.


De vez en cuando echamos la mirada atrás y vemos nuestros montes y peñones,  antes recorridos.


Las manos también serán indispensable utilizarla, ya que en algunos tramos la inclinación es muy acentuada.


Pasadas las 15:30 horas alcanzamos la sierra del Enebral. Otra pequeña pausa para relajar las piernas, fotillo de grupo y contemplar este maravilloso paisaje.


A continuación y teniendo de frente el pico de la Cruz del Camarolo, seguimos en su dirección a través de un gran lapiaz pavimentado con rocas agrietadas, por las que, pegábamos saltos y saltos como si estuviésemos jugando con ellas.
Estos surcos y oquedades son ocasionados por procesos kársticos, produciéndose por la escorrentía del agua almacenada superficialmente.
Tras una media hora de paso por este lapiaz, empezamos a bajar, buscando el llano que veíamos a nuestra izquierda (recuerdo que ese llano era la subida, de cuando en otra ocasión fuimos a la Cruz del Camarolo).


En el momento que vimos el camino (por decir algo, teníamos que sortear las piedras, los arbustos y las muchas zonas resbaladizas debido a la verdina de la humedad) de bajada lo tomamos y poco a poco llegamos hasta el extenso llano en el que se encontraba las ruinas de una finca. Aunque parecía que el llano estaba cerca, nunca llegábamos. Al final echamos algo más de media hora en llegar a él.


Nos dirigimos hacia la pista y seguimos en su dirección hasta alcanzar una verja que nos quedaba a mano izquierda.



Al fondo destaca la inmensa silueta de Peña Negra, y a sus pies una pequeña fuente en la que hicimos una breve parada para tomar algo de líquidos.


Eran las cuatro de la tarde cuando seguimos nuestro recorrido hasta los coches. Para ello, siempre llevábamos como referencia a nuestra izquierda Peña Negra, al poco ya pudimos ver la cruz metálica, y a las 17.30 horas por fin llegamos a los coches. Manolo y Victor ya llevaban allí mas de una hora, así que un ratillo de charla, y a tomar un café calentito.

Ha sido una magnífica ruta la que hemos podido disfrutar en el día de hoy. Ha habido de todo: cresteo, imponentes bajada, trepadas, destrepes, unas vistas fabulosas…muchas risas y una inmejorable compañía.

1 comentario:

  1. IMPRESIONANTE!! GRACIAS POR COMPARTIR LA EXPERIENCIA Y LAS FOTOS!! BENDICIONES :)

    ResponderEliminar