martes, 2 de diciembre de 2008

Subida a la Maroma (Techo de Málaga-2068 m) 27-10-07



SUBIDA A LA MAROMA

TECHO DE MÁLAGA


Desde la localidad Granadina de Zafarraya, se accede a través de una pista hasta el cortijo del robledal. Estamos a 1100 m de altura, e intentamos realizar la subida por la cara norte de la maroma. En esta ocasión somos 17 compañeros del club los que emprendemos la ruta, de los cuales, la mitad aproximadamente ya la habían coronado; para el resto la primera vez.
Son las 11 a.m y el día se presenta inseguro, inestable, en cuanto a la climatología se refiere.

Datos de interés:

Lugar de partida: Desde Zafarraya. Cortijo del robledal (Granada).
Altitud: 2066 m
Desnivel: 950 m
Tiempo: 7 horas
Dificultad: media
Fecha: 27-10-07
Participantes: Club señal y camino (12 socios)



En el primer tramo, la senda corre por un frondoso bosque de altos pinos, que poco a poco, su pendiente se va prolongando fuertemente durante 1 hora y treinta, y con un desnivel de unos 600 metros. Ya en su parte alta, desde un pequeño collado las vistas son impresionantes. Pero quizás lo que más destaca es el fuerte contraste de colorido entre el amarillo otoñal de los arce, y el verdor de los bosques, que salpicados por las laderas de las montañas, hacen que el lugar nos muestre una bonita estampa.

El camino poco a poco va subiendo hasta el salto del caballo (1910 m). La senda avanza bajo los cortados de las montañas. Los mantos de hojas otoñales, hacen de alfombra a nuestros pasos. El color es intenso. Una combinación cromática perfecta.


Desde el salto del caballo, la parada es obligada, contemplar estas vistas es digno de elogio.
Desde aquí la niebla se apodera de nosotros, y el transitar se hace una misión casi imposible. Todos reagrupados, casi codo con codo, empezamos a subir por esta gran loma.


Intentamos no perdernos, no despistarnos, pero es difícil, no se ve absolutamente nada, a pesar de que el camino está perfectamente señalizado por pequeños postes.



La humedad de esta densa niebla descarga sobre nosotros en una pequeña llovizna. Ya hemos llegado, pero no vemos el gran torreón que corona la cumbre. Son las 14,15 y durante tres cuartos de hora buscamos desesperadamente su cima

Manolo con su brújula intenta orientarse. Rafael hace lo mismo con la suya, y los otros compañeros que ya estuvieron, especulan con un fugaz recuerdo el camino correcto.
Lo cierto es que los 17, como peonzas circundantes buscamos la cumbre, sin dar con ella. Incluso barajamos la posibilidad de volver. Pero manolo, se retira varios metros y guiado por su orientación, intuición y recuerdo, desde lejos nos da un grito: “aquí está, ya lo veo”.
Tras diez o quince minutos de las fotos de rigor comenzamos a bajar. ¿Pero por donde?
Orientados solo por la brújula, yendo dirección sureste, bajamos por un fuerte pedregal, con la esperanza de en algún momento dar con la senda correcta. Al poco la encontramos, y entre tinieblas nos pusimos a comer.

En nuestra bajada hacia los coches, la niebla bajó de altura, y la llovizna desencadenó en una fuerte lluvia.
Empapados, calados, durante una hora y media buscamos el cobijo de los grandes árboles, pero la lluvia apretaba y sobre las 18,00 h llegamos a los coches.



Satisfecho ahora, aunque con una fuerte fiebre en los días posteriores. Pero la montaña es así, a veces bueno, otras malo y otras vete a saber…..Pero es el encanto de la vida, de la montaña, y “del porqué estamos aquí”.

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