martes, 9 de diciembre de 2008

Belgica Julio/80

BELGICA EN INTER-RAIL


CIUDADES MEDIEVALES



Bélgica es un país dividido. Las provincias del sur ( Hainaut, Mamur, Lieja y Luxemburgo ) son valonas, y en ella se habla francés. Las de Flandes, Amberes y Limburgo, en el norte son flamencas y en ella se habla el flamenco, un dialecto del holandés.
Bruselas, en el centro es un islote lingüístico. En Lieja se habla también alemán.







Bélgica es un pequeño país que junto con Países Bajos y Luxemburgo forman el Benelux. Con una extensión de poco más de 30000 kilómetros, donde en la zona del sur, en las Ardenas predominan grandes masas boscosas, y el norte y oeste destacan las grandes llanuras aptas para la agricultura.
Bélgica es miembro fundador de la unión europea, y es uno de los países con mejor nivel de vida de todo el continente.
Su patrimonio artístico, sus catedrales y sus ciudades medievales son un reclamo más que suficiente para visitarlo.
Durante diez días recorrí las ciudades de Bruselas, Gante, Brujas y Amberes, donde la aventura fue el factor predominante de este viaje, sobre todo en cuanto a las pernoctaciones se refiere.
Al se un país pequeño, moverse entre las distintas ciudades es fácil y rápido, en cada estación de trenes se puede sacar billetes válidos para todo el día, con lo que no tenemos más que montarnos en el tren y trasladarnos a nuestro destino.




Amberes fue mi primer destino, es la segunda ciudad de Flandes, famosa por su catedral gótica, por ser la capital mundial del diamante, y por haber albergado a personajes y artistas de la talla de Rubens.
Las calles más pintorescas se concentran en torno a la plaza mayor de Grote Mark.
Durante dos noches pernocté en un famoso albergue juvenil ubicado en el mismo centro de la ciudad. Estos albergues tienen el inconveniente de cerrar pronto por las noches y por consiguiente te obligan a regresar temprano, y esto lógicamente cuando se está visitando un país, si es un fastidio.




Aunque con un poco de suerte, como me sucedió en este albergue, si das algo de dinero te pueden facilitar las llaves y llegar a cualquier hora de la noche.
Como ventaja son muchas; cuando viajas solo conoces a muchos viajeros que igual que tú, viajan solos: cambias impresiones, experiencias etc. Además el ambiente es ameno, divertido y saludable.
El recorrido por las calles de la zona antigua es agradable y sosegado, cuando se sale de ellas, las grandes avenidas hacen su aparición. Decenas de joyerías

salpicadas por la ciudad invaden al viajero, sus escaparates, a cual más suculento y atractivo nos muestran verdaderas joyas de diamantes, que casi siempre se queda en contemplar y no comprar.

Brujas, es de estas ciudades que nunca se olvidan. Romántica y misteriosa, medieval.


Sus calles respiran historia, y pasear por ellas es hacer un viaje por el pasado.
Con mi amiga Angelika, una alemana de Munich y de profesión violinista, recorrí esta hermosa ciudad.
Sus canales medievales, sus edificios históricos, su aire romántico dejan una huella imborrable en la memoria.


El corazón de Brujas se encuentra en Grote Mark, circundada por espléndidas fachadas como las del palacio provincial, el salón de los tejidos y el imponente monumento conocido como la Atalaya, símbolo de la libertad y de la autonomía de la ciudad.
El viajero quedará verdaderamente embrujado al navegar por los sinuosos canales medievales, los Reien, mientras contempla los antiguos monumentos que los rodean, junto al Lago del Amor, en su Beaterio, o reposando plácidamente en las terrazas de los cafés. Casi toda la ciudad es medieval, dentro de sus murallas se pueden contemplar numerosos monumentos importantes.
Es un gran museo al aire libre. El centro es un laberinto de callejuelas, plazas y canales llenos de encanto. Brujas, la ciudad mística y maravillosa, merece ser recorrida a pie ya que está rodeada de canales y parques que constituyen un entorno sin igual.








Gante, a solo 45 kilómetros de Brujas y 55 de Bruselas. Dicen que quien no ha visto Gante se pierde la mitad de Bélgica por ver, y la verdad es que tienen razón. Si Brujas es una de las ciudades más bonitas, no sólo de Bélgica, sino del resto del mundo, Gante no lo es menos. Sus dos ríos, bañan la ciudad, envuelta entre calles, edificios e iglesias que hacen de la visita un auténtico retroceso al medievo. Sus principales atractivos turísticos son: El centro de la ciudad, donde se encuentran el canal Leie y las tres torres gigantescas. Lo recomendable es visitar la ciudad a pie, pudiendo incluso coger un barco que navega por el canal. El antiguo mercadillo de telas, Lakenhalle, La Fuente de los Arrodillados, o el Ayuntamiento, Stadhuis, considerado como una de las obras más importantes de la arquitectura del país, representan el centro histórico de la ciudad, que anuncian el paso al conocido barrio de Patershol, lugar favorito para bohemios y artistas.
En este caso, Ana, maría, Montse y Silvia, cuatro profesoras catalanas fueron mis acompañantes en el recorrido de esta bella ciudad, me alojaron en su hotel y me dieron cobijo cuando lo necesité.
En las afueras de Gante, es también recomendable la visita a los varios molinos allí existentes, que entre sus caminos y campos se encuentran dispersos entre los canales.



Bruselas es la capital de Bélgica y también de la Unión Europea, alberga la sede del parlamento y comisión europea, así como de la OTAN. A pesar de este hecho, que parece marcar tanto la imagen en la ciudad, Bruselas y su millón de habitantes conservan su ambiente provinciano, antiguos barrios populares y una rica vida cultural. La referencia y centro de esta ciudad es la Grand Place. Aquí se encuentra el Ayuntamiento, rodeado de otros tantos edificios, donde sus fachadas son el deleite del viajero. Bruselas es una ciudad moderna, muy moderna, cosmopolita, donde fácilmente nos encontramos gente de todos los rincones del mundo, pero cuando nos movemos por la parte antigua, la gran capital parece estar reducida a un solo pueblo de provincia.













Uno de los grandes objetivos cuando se viaja a esta ciudad es descubrir el famoso Maneken Pis. Cuenta la leyenda que un gran incendio se declaro en esta hermosa ciudad, cuando estuvo casi a punto de desaparecer, un niño lo intentó sofocar con un gran “pis”. Esto es solo una leyenda, pero lo que no es, es la búsqueda desesperada de esta escultura por el centro de Bruselas. Atónito se queda uno, cuando en un pequeño rincón, detrás de la Grand Place, de dimensiones minúsculas y ataviado con distintas vestimentas nos encontramos con este pequeño símbolo, donde todos los viajeros extrañados lo contemplan y piensan en voz baja “ pensaba que era bastante mayor”.


El Atomium, monumento construido en 1958, es el más representativo de Bruselas, es una representación de un átomo. Simboliza el elemento químico del Hierro con sus 9 átomos pero aumentado en 150 mil millones de veces. En su momento fue creado para honrar a la industria atómica. Su creador es el arquitecto André WATERKEYN. Fue construido en 18 meses y pesa aproximadamente 2400 toneladas y posee una altura de 102 metros. Se puede subir por ascensor o por escaleras mecánicas, desde arriba podemos tener unas buenas vistas de la zona de Heysel y si tenemos suerte y no esta nublado podemos tener magnificas vistas de toda Bruselas. En una esfera esta el restaurante Chez Adrienne en las demás esferas podemos visitar exposiciones.
“Es la una de la madrugada, y yo sentado junto a mi mochila, en la Grand Place, acompañado por otros tantos extranjeros, que al igual que yo, charlan y comparten experiencias viajeras........., pero esta noche no sé donde dormiré. Uno de ellos, Jaime, un español afincado en Bruselas desde hace varios años me invita a su casa, o mejor dicho a la casa de los españoles trabajadores, estudiantes, perdidos, colgados, despistados, abandonados.... Me aventuro en esta andanza por las calles de Bruselas, son las dos de la mañana, y no hay bar, disco, pub en el que no intente entrar, una cerveza aquí y otra allí .... y otra más, esta es la última.
Ya casi a las cuatro de la mañana, por fin llegamos, pero ¿ donde he llegado ?, es una casa de ocupas !!, a tientas y sin luz pude encontrar una habitación. Difícil tarea, ya que casi todas estaban ocupadas por no sé cuanta gente. Por la mañana, muy temprano y casi sin dormir abandoné ese <> que durante esa noche me albergó”.















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