jueves, 4 de diciembre de 2008

Subida al Rocigalgo (Techo de Toledo-1444 m) 16-3-08




SUBIDA AL ROCIGALGO

TECHO DE TOLEDO



Son las 4,30 am, y nos dirigimos hacia el parque Nacional de Cabañeros, ubicado en la provincia de Toledo y Ciudad real.

Datos de interés:

Lugar de partida: Navalucillos, Merendero las becerras (744 m).
Altitud: 1444
Desnivel: 700 m
Dificultad: Media
Duración: 6 horas
Fecha: 16-3-08
Participantes: Rosa y Antonio


Rosa y yo hemos quedado con Nuria, una guía del parque con la cual hicimos la reserva para la visita a la cascada del chorro, justamente en el camino que accede a la cima del Rocigalgo.
Son las 10 am y nos situamos en la carretera que une las localidades de Los Navalucillos y Robledo del Buey (Toledo), a ocho kilómetros nos desviamos hacia la izquierda y buscamos la pista de tierra que nos lleva a la zona de acampada y merendero Las Becerras (744 m de altitud), tras avanzar tres kilómetros de pista. Cuando lleguemos al río, se atravesará un pequeño puente y en la parte izquierda sale otra pista que después de tres kilómetros llegaremos hasta la cadena, donde dejaremos el coche.

A partir de aquí el paso esta prohibido, ya que se adentra en el Parque Nacional
Nuria, Rosa y yo andamos por una pista durante una hora, y con una longitud de 3,5 kilómetros. Durante el trayecto nos explica la formación de estas montañas, y la botánica de la zona.
Estamos en “la toma del agua”, una senda en la parte izquierda bien indicada nos llevará ascendiendo
durante un kilómetro hasta la cascada del chorro (900 m altitud). Un lugar acogedor donde un salto de agua cae con gran fuerza desde 15 metros de altura. Aquí nos despedimos de Nuria, y empezamos a subir hacia el Rocigalgo.

Tras casi una hora de camino, la senda pasa por unas cornisas extraplanas, donde la roca queda esculpida en la pared formando unas oquedades, donde en algunos tramos hay que tener precaución, ya que el paso entre la roca queda un poco al descubierto y de forma aérea.

A los diez minutos, vemos una doble indicación, una nos lleva hacia el Rocigalgo y la otra hasta unas cascadas (queda cerca, a unos cinco minutos). Nosotros tiramos por esta última y nos dirigimos hacia el arroyo en donde nos encontramos con dos cascadas (1100 m). El lugar es un pequeño paraíso oculto entre la umbría. El silencio invade, y solo queda perturbado por el caer del agua.

Volviendo a la indicación anterior, la senda ahora nos llevará hasta el collado del chorro (1318 m), tras otra hora de recorrido. Antes de llegar atravesaremos un bello bosque de robles, donde los verdes líquenes y musgos enraizados en los troncos y las rocas, junto con el color ocre de los árboles dan un bonito contraste a la senda.

Ya en el collado, vemos una alambrada de frente, pero nosotros tiraremos hacia la izquierda, donde un cortafuegos nos hace de camino hacia la cumbre. En solo diez o quince minutos hemos alcanzado la cima.

Un amontonamiento de piedras hacen de hito, aunque más hacia la izquierda vemos una casetilla con varias antenas y unos pequeños riscos.
Tras contemplar las vistas y reponer fuerza con unos bocados nos dirigimos hacia ellas. Posiblemente esta será la parte más alta, aunque la anterior está más marcada. En cualquier caso, y ante la duda pisamos las dos.

A la vuelta bajamos rápido, en un par de horas llegamos al coche. Tomamos un cafe en el
bar de “las Becerras”, y aunque teníamos en mente hacer otra ruta por el Parque Nacional, ya era un poco tarde, así que la dejamos para otro momento, y nos dirigimos hacia la capital de Toledo, donde teníamos alojamiento reservado.

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