domingo, 28 de agosto de 2011

Subida al Teide (3718 m- techo de Tenerife y de España) Agosto/11




Datos de interés:


Lugar de partida: La Pizarra (2340 m), km 40,3, viniendo de la Orotava
Desnivel: 1393 m
Desnivel acumulado: 1400 m
Dificultad: Alta
Duración: 9 horas
Fecha: 20-8-11
Distancia: 18 Kilómetros
Participantes: Rosa y Antonio
Nota: Hay que solicitar permiso para subir a la cumbre.


Cada techo subido es una historia, y este, sin lugar a dudas es una muy especial. Es el más alto de España, y además es el tercer mayor volcán del mundo, Tiene infinidad de atractivos: por su ubicación, por su paisaje, por sus colores.

Está casi en el centro de la isla, y es el de mayor desnivel en tan poca distancia (3718 m, en poco más de 30 km).



Y como no, está declarado Parque Nacional y a su vez declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2007. Alberga rincones y especies naturales que no se ven en ninguna otra parte del planeta, como la violeta del Teide o el Tajinaste.



Justo a los pies del Teide se extiende el valle de Ucanca, es como un desierto lunar pero en la tierra.

Y quizás uno de los lugares más fotografiados de España: Los Roques de García. Situado junto al Parador nacional (en el km 46).



Los Roques son unas enormes formaciones rocosas compuestas por la acumulación de varias capas de diferentes materiales, que antes de ser erosionadas formaban un muro que separaba las dos calderas de Las Cañadas. Efecto de esta terrible erosión son las curiosas formas que vemos ahora, siendo las más espectaculares el "Roque Cinchado", "La Catedral" y "La Cascada".


Aunque al Teide se puede subir en teleférico (deja a solo 160 m de la cumbre). Nosotros obviamente quisimos hacer una ruta montañera y disfrutar de todo el paisaje intermedio hasta la cumbre.

Para ello partimos del Puerto de la Cruz, y subiendo hacia la Orotava con dirección al Teide.



El paisaje va cambiando de forma espectacular. A los 1000 metros de altura los árboles bajos van dejando paso a una masa forestal al igual que si estuviésemos en una zona pirenaica. De hecho estamos en el lugar declarado como Parque Natural de la Corona Forestal.



A los 2000 metros de altura, los bosques desaparecen y el terreno se convierte en una zona volcánica. La tierra a veces negra, otras marrones, otras ocres, y otras simplemente obscuras. Los conos volcánicos, los roques puntiagudos y la carretera serpenteante hacen que el lugar sea de ensueño.





Llegamos al Punto P.K 40,3. Aquí hay un pequeño aparcamiento donde podremos dejar el coche (nunca dejar nada de valor en los coches).

Corre una pequeña brisa, pero el sol más adelante nos va a abrazar.
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Así que bien cargado de líquidos emprendemos la ruta. Son las 10 de la mañana y tenemos por delante unas 5 horas de trayecto, casi 9 km y 1400 m de desnivel. Y algo importante, la altura. A partir de los 3000 la subida se hará más lenta y la falta de oxigeno la notaremos en la ascensión.




Desde aquí se recorre una pista de unos 2,7 km hasta la caseta de estudios vulcanológicos El desnivel en este tramo, aunque son unos 200 metros no se nota ya que va subiendo de forma muy progresiva.






Poco antes de la caseta nos encontramos un cartel indicando distintos senderos, nosotros seguiremos por la pista hacia arriba.

Aunque nos encontramos con varios atajos para impedir las grandes curvas de la pista, nunca debemos cogerlo para respetar las señales y no deteriorar el terreno.





Después de una hora de ruta, unos 350 metros  de desnivel, y 4,7 km recorrido, llegamos a los Huevos del Teide.



Son Bolas de lava volcánica que al caer se fueron acumulando en este pequeño llano. Algunos de ellos tienen una altura superior a la de tres personas.





La pista ahora la dejaremos y el sendero queda a mano derecha. Aquí es donde empieza la verdadera ascensión. Unos 950 metros de desnivel nos esperan hasta la cumbre. El sendero está perfectamente señalizado y a la entrada del mismo hay un cartel informativo.


Solo el resoplar de nuestro aliento se escucha al subir. De vez en cuando giramos nuestra cabeza y miramos allá en la lejanía tan maravilloso paisaje.


De vez en cuando tenemos que parar, es imprescindible tomar algo de líquido. El sol está achicharrante.


Mi altímetro me indica que ya estamos cerca del refugio de Altavista (3260 m). Así es, al girar en una parte del sendero ya vemos el tejado del refugio.


Llevamos muy buen ritmo. Hemos tardado 2 horas y 55 minutos en algo más de 900 metros de desnivel.





A partir de aquí, el sendero discurre entre lava volcánica. Allá abajo la silueta de la fortaleza, y en la costa, un mar de  nubes descansan desde hace horas dando sombra a los bañistas.  





Según avanzamos ya vemos sobresalir nuestro objetivo, el Teide.


Ya hemos llegado al sendero de la Rambleta. Un poco a la  derecha queda el mirador del Fortaleza.


Aquí el gentío viene y va de un sitio para otro. El teleférico sube a ciento de personas diariamente. Muy pocos van al Teide, y otros, simplemente suben para disfrutar de las vistas.






Son las 14,10 (hemos tardado 4 horas y 10 minutos hasta la caseta del teleférico, estamos a 3549 m de altitud).

Teníamos el permiso para pasar a las 15 horas, pero intentamos que nos dejaran ya. Así fue, presentamos dicho permiso y nos dispusimos a pasar.



Los del control nos avisaron de forma precipitada, que si escuchábamos el sonido de una Bocina teníamos que bajar rápidamente. Un fuerte viento azotaba al Teide.


Ya solo nos quedan 160 metros de desnivel y media hora.
Y no se equivocaban, fuertes rachas de viento azotaban a esta cumbre



 En el sendero hay que agarrarse a la roca, y ya casi en la cumbre, una pasarela con cuerdas nos ayudan para literalmente “no salir volando”.


El viento es fortísimo y casi no podemos estar de pie. Ya no sube nadie más. Se ha cortado el paso. Solo nosotros y un grupito de tres y tres personas han podido pasar.


Ya estamos arriba, en el techo de España (hemos tardado 4 horas y 40 minutos).
Las vistas son espectaculares, y allí a lo lejos vemos la silueta de la isla de la Gomera.



Estamos en el cráter del volcán, el olor a azufre es penetrante. Cinco minutos y para abajo.

El teleférico lo cortan y avisan a la gente que tienen que bajar rápidamente. Nosotros, sin prisas nos ponemos a comer. Solos aquí arriba, el silencio y la paz es gratificante.


 Poco antes de las 16 horas empezamos a bajar. En tres horas y media estaremos abajo.
El paisaje es espectacular. Los rayos del sol ahora son más tenues, y el color de la piedra lo embellece.




Los negros, marrones, ocres, verdes se mezclan en una combinación cromática perfecta.




 
Los “huevos del Teide” resaltan desde lejos, y al fondo, el mar azul deja todavía prisionera las nubes, que como algodones siguen descansando en la costa.




Nueve horas de ruta, ocho  horas de pateo, un paisaje excepcional, único. El Teide es grandioso,  es el techo de España, inmenso. Es Parque Nacional, y como tiene que ser Patrimonio de la Humanidad.


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