martes, 2 de diciembre de 2008

Subida al Pico Mágina (techo de Jaén-2164 m) 24-3-07


SUBIDA AL PICO MAGINA Y PEÑA DE JAEN

Multitud de olivos alineados en los campos de Jaén, ciento de sendas decoran el paisaje, olivos por todas partes. De pronto un gran relieve emerge de la tierra, una gran elevación del terreno, hasta alcanzar la cima más alta de la provincia de Jaén, el pico Mágina.
Peña de Jaén, Aznaitín, Almadén, serrezuela de Bedmar, y como no, el pico Mágina, que desde lo alto, se sienten orgullosos de contemplar estas vistas. Vistas cargadas de olivos, de peñas y de hermosos pueblos.

Datos de interés:

Ubicación: S.Magina ( Jaén ),Bedmar
Pico Mágina y Peña de Jaén: 2167 y 2140 m respectivamente
Desnivel: 600 m desde R. Aguadero
Longitud: 20 km
Nivel: Alta, debido a la duración
Duración: 9 horas.
Fecha de la ruta: 24-25/03/07
Participantes:Club señal y camino (24 socios)


Son las seis de la mañana, y en esta ocasión, 26 compañeros del club nos preparamos para emprender nuestra ruta. Ruta cargada de montaña, de subida y de un largo recorrido. Hace un buen fin de semana, un sol radiante, y las previsiones nos acompañaran positivamente en nuestra salida.
Nos situamos en la localidad de Bedmar, a solo 46 km de Jaén, de aquí partiremos para nuestras rutas.
Junto al parque de la Pinilla, sale una pista que nos adentrará hasta el corazón del Parque Natural de Sierra Mágina.
Pasado el área recreativa de cuadros, la pista sigue subiendo, suave en algunos tramos, y con fuertes pendientes en otros, y así durante unos ocho kilómetros. A partir de aquí el terreno se hace más intransitable. Los socavones hacen su presencia casi de forma permanente, y en unos dos kilómetros nos vemos obligados a aparcar nuestros coches.
Son las doce del mediodía, y empezamos a subir. La pista sigue ascendiendo, y ambos lados de la misma, restos de nieve salpican la zonas más umbrías.

Tras una hora, llegamos al refugio de Aguadero (1600 m de altitud). Este refugio está adosado a un corral de ovejas, su ubicación entre varias peñas, y como, en una especie de balconada, hacen que las vistas desde aquí empiecen a ser espectaculares. En la puerta, un señor, que cuida del refugio, le preguntamos por el camino de subida al pico Magina. Muy amablemente nos contesta.
A unos 300 o 400 metros, tras dejar a la derecha una arboleda de chopos, en la parte izquierda, sale una pequeña senda por la que tendremos que tirar. En lo alto, muy en alto se ven las grandes crestas de sierra Mágina, hasta donde tenderemos que llegar.
Tras pasar una pequeña alambrada, ahora sí, el camino empieza a subir bruscamente. Las fuertes pendientes se hacen agotadoras, y así durante casi una hora. Un rosario de compañeros salpicados por la fuerte pendiente, cada uno a su ritmo, pero todos subiendo.
Arriba, al final de esta pequeña cresta, una planicie en forma de circo, suaviza y descansa nuestras piernas.

Tras un paseo de unos 200 metros por este bello lugar, de nuevo empezamos a subir. Ahora, entre grandes rocas, y aprovechando las grietas formadas entre las mismas, seguimos subiendo. Grandes neveros hacen su presencia y en lo alto de la cresta, la silueta del refugio de miramundos, nos avisa de que estamos en la dirección correcta. Aunque se ve allí, en lo alto, hay que llegar. El desnivel es fuerte, pero por suerte aquí el terreno cambia. Cualquier camino es válido porque el refugio se ve. Decenas de neveros aparecen dispersos por la ladera, y como manchas salteadas contrastan fuertemente en el paisaje.
Ahora si. Estamos en el refugio de Miramundos (2077 m de altitud). Una bella construcción donde permite acoger entre ocho y diez personas. Aunque un cartel en la puerta nos avisa del peligro de derrumbamiento.


Tras un merecido descanso, tomar unos refrigerios y disfrutar de unas impresionantes vistas seguimos andando, hasta alcanzar nuestro objetivo, pico Mágina.
Desde el refugio se ve, pero aún está lejos, el poste geodésico se divisa en la lejanía, todavía queda una larga caminata por recorrer.
Con solo 90 metros de desnivel, seguimos caminando por la cresta de la montaña, y con permanentes subidas y bajadas alcanzamos nuestro objetivo, coronar la cima más alta de la provincia de Jaén, pico Mágina (2167 m).
Desde aquí, si el tiempo nos lo permite, las vistas son espectaculares. Divisando buena parte de la provincia de Jaén y de Granada.
Seguimos avanzando en la misma dirección y en unos treinta o cuarenta minutos llegaremos cresteando al último pico del cordal, la peña de Jaén (2140 m) que se encuentra coronada con una cruz de hierro, y en frente el pico Almadén, que con sus antenas en lo alto lo afean, desgraciadamente.


En este pico, el cortado es impresionante, por lo que tenemos que retroceder y encontrar el camino de bajada.
En este tramo el camino es de una belleza innegable, ya que bajando de las crestas, se han formado distintas hondonadas cubiertas de nieve y embellecidas con fuertes picachos en su parte alta.
El camino penetra en un pequeño corredor abrigado bajo una gran peña, cubierto de nieve, y que lo tenemos que pasar.


Apuntalando la nieve (hielo en algunas partes) con los bastones pudimos bajar, algunos incluso en el tramo final se desplazaban (resbalaban) como si se tratase de un frío tobogán.
Una vez abajo, en una pequeña explanada, con el sol casi cayendo, las vistas de las crestas, el cordal y los picos eran espectaculares. Tras un pequeño descanso, continuamos hasta encontrar la pista.
Desde abajo, divisábamos los puntos por los que habíamos pasado. Orgullosos e impresionados, en este pequeño valle, la puesta de sol era inminente. Los colores resaltaban, y las siluetas de las montañas como pinceladas marcadas, daba un bonito final a esta ruta.
Ya en la pista, y tras pasar una pequeña cancela, los grupos de compañeros estábamos totalmente dispersos. Unos todavía bajaban, otros estaban lejos y otros relajados hablaban tranquilamente en el bajar del camino.


La noche caía, yo conversaba con Joaquín, y detrás a una velocidad de vértigo, Rafael, como si en una travesía estuviese, con los dos bastones en mano, nos alcanzó. Los tres, pista abajo, y con la noche caída, anhelábamos la aparición de los coches. Medio en broma y medio en serio decíamos:
-Cuando lleguemos a esa curva, estarán los coches.
Pero allí no están.
-Ahora sí, esa si es la curva.
Tampoco…….


Y así en varias ocasiones. El camino se estaba haciendo largo, muy largo, de hecho recorrimos unos 5 o 6 kilómetros por la pista en una hora y media aproximadamente, y en gran parte de este tramo con la oscuridad de una noche estrellada.
A lo lejos, como luces fantasmales andantes por los caminos, nuestros compañeros con frontales en sus cabezas, iluminaban la pista de bajada.


Tras treinta o cuarenta minutos de sucesivas llegadas, y sobre las 21:15 todos nos reagrupamos, y tras subir a los coches emprendimos la bajada hacia Bedmar, donde una suculenta comida nos estaba esperando.
Una bonita ruta montañera…. Y mañana más.

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