martes, 29 de abril de 2014

Ruta por las Beiras, Portugal (parte I) Abril/14



Ruta por la región de las Beiras (Portugal)

Abril/14


La región de Beira, situada en el centro-norte de Portugal y lindando en la parte española con Cáceres y Salamanca. Está compuesta por las provincias de Aveiro, Viseu, Coimbra, Guarda, y Castelo Branco. En esta ocasión, Rosa y yo, aprovecharíamos varios días de Semana Santa para realizar una ruta por dicha región. Visitaríamos las capitales de Coimbra y Guarda, varias aldeas históricas de la provincia de Viseu y Guarda, y alguna ruta  por el Parque natural de la Sierra de la Estrella. La provincia  de Castelo Branco  ya la recorrimos en otra ocasión, pudiendo visitar entonces los pueblos de Monsanto, Penha García y Vianha la Vieja.

La región de las Beiras es como una síntesis de Portugal. Excelentes playas en el Beira litoral, llanuras onduladas que se pierden en el horizonte se identifican con la Beira Baixa e imponentes cumbres de la Sierra de la Estrella en el interior de la Beira Alta. La historia del país está representada en las muchas poblaciones amuralladas situadas en cimas estratégicas, que durante siglos fueron defendidas de las invasiones españolas.



Ruta-diario



Día 1- Sevilla (por Badajoz)-Sierra de Lousa-Coimbra. 540 km.

           Dormir-Hotel Riversuit (42 €/habitación doble con desayuno)

Día 2- Coimbra-Mata do Bussaco-Manteigas (S. de la Estrella) 185 km.
           Dormir-Pensión Esrela (30 €/ habitación doble con desayuno)

Día 3- Recorrido dentro de la Sierra de la Estrella: Manteigas-Poço do inferno-Valle Zezere-pico Torre. Covilha-Sortelha-Manteigas. 150 km.
           Dormir-Pensión Esrela (30 €/ habitación doble con desayuno)

Día 4- Manteigas-Guarda-Trancoso-Cernancelhe-Penedono-Marialva-Trancoso. 188 km.
  Dormir-Residencia Denis (30 €/ habitación doble con desayuno)

Día 5-Trancoso-Almeida-Sevilla (por Ciudad Rodrigo) 535 km.





Día 1





Sobre las 13 horas partimos de Sevilla con dirección a Badajoz, de donde entraríamos en tierra Lusitana. Desde ahí, buscando las proximidades de la ciudad de Castelo Branco y ya cerca de Coimbra nos desviamos por el pueblo de Figueiro dos Vinhos para adentrarnos en la Sierra de Lousa. Durante unos cuarenta kilómetros ascendimos por una estrecha carreterilla que nos llevaría al puerto de Lousa (1203 m de altura). En esta vertiente sur de la sierra, el paisaje está bastante despoblado de árboles, pudiendo contemplar varios molinos eólicos dibujando las aristas de la sierra. Desde arriba pudimos contemplar bonitas vistas sobre los pueblos blancos ubicados en el valle.




Una vez pasado el puerto, hacia la vertiente norte, el paisaje cambia bruscamente y  una densa niebla nos invade por segundos.
 


La carretera queda cubierta en muchos tramos por frondosas arboledas. Nuestra mirada se dirige hacia los muchos y bellos rincones umbríos que van quedando a ambos lados del camino.
Los líquenes y musgos quedan atrapados con un color verde intenso sobre un paisaje de nieblas, donde de vez en cuando vemos algún animal correteando entre el follaje.
 


A la vuelta de una curva y en una gran bajada de la carretera, vemos de frente un poblado, se trata de Candal, un pequeño apilamiento de casas ubicadas sobre una loma, dejando abajo los caudalosos arroyos que en algunos casos brotan de la misma roca.
Era obligatorio parar y disfrutar de este bello paisaje. Al poco de pasar Candal, nos sorprende una cascada de agua que cae ferozmente al borde de la carretera.
  



Hacemos otra pequeña parada para asomarnos a un pequeño barranco. La niebla corretea de un sitio hacia otro y ya el poblado lo vemos algo difuminado.
  


 Abandonando ya esta sierra desembocamos en la ciudad de Lousa, de la que partimos ya hacia Coimbra.









Coimbra




Ya a última hora de la tarde llegaríamos a Coimbra. Bella ciudad y con una impecable historia universitaria.
Tras dar varias vueltas hasta encontrar nuestro hotel, resultó estar en un lugar privilegiado, a solo cinco minutos del centro histórico y junto al río Mondego.
Dejamos los bártulos y ya entrada la noche nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad.
 



Junto al hotel, atravesamos el río por el “Ponte de Santa Clara” y nos dirigimos hacia la famosa calle peatonal ubicada al inicio de “largo da Portagem”. Sería algo más de las nueve de la noche (ya hora portuguesa, una hora menos que en España) cuando pudimos contemplar atónitos que la ciudad estaba dormida, como muerta. Las calles desiertas, algún que otro bar abierto y poco más. Incluso así paseamos por las estrechas callejuelas del centro hasta llegar a la plaza do comercio, donde por fin encontramos algo para cenar.
En la misma plaza, un camarero se acerca a nosotros y nos invita a entrar a su restaurante. Lo típico, podéis comer esto y esto y lo otro…nos insistía el camarero de aquel restaurante en el que solo se veían muchas mesas libres. Pues nada, no nos complicamos, un par de menús por veinte euros y listo.
Después parece que se animó algo el bar, solo con algunos despistados más como nosotros.
Pasaban pocos minutos de las 22,30 cuando ya decidimos ir hacia el hotel, poco podíamos hacer en esta desierta ciudad.


Día 2
 

Por la mañana, después de tomar un buen desayuno, planificamos la visita a la ciudad.

La primera parada que hicimos fue justamente en frente del hotel, para ver el Monasterio de Santa Clara. Monumento Nacional Fundado en 1283.






De estilo gótico, se empezó su construcción siguiendo las órdenes de la reina Santa Isabel. Desde el año 1995 se están llevando a cabo labores arqueológicas en la iglesia semienterrada y que a raíz de estos trabajos se han encontrado los restos del claustro y de otros tantos objetos de la época. 
Siguiendo por unas pequeñas pasarelas se puede visitar el entorno del Monasterio. 





Atravesamos el río, y nos adentramos en el casco antiguo por la calle peatonal que ya pasamos ayer. Ahora si está más animada, muchos turistas y gente del lugar llenan las callejuelas del centro. 
Al poco de avanzar por esta bulliciosa calle, un cartel nos manda hacia la zona monumental.
Atravesando un arco en una fuerte pendiente, nos metemos en el corazón de Coimbra.

 




Coimbra es una ciudad universitaria, y se nota a cada paso que damos. Las tunas nos hacen detener y curiosamente observamos algunas chicas formando parte del grupo de músicos y cantarines. Unos con guitarra, otros con bandurrias, y otros dando salto haciendo sonar su pandereta.





Enclavada en una colina con vistas hacia el río Mondego, Coimbra tiene un bonito enclave.
En su parte alta destaca la grandiosa Universidad que como si de una impugnable fortaleza se tratase preside con elegancia esta bella ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
 



Las callejuelas, siempre con empinadas cuestas o con unos tantos escalones nos llevan poco a poco hasta lo más alto de la ciudad. 

A nuestro paso el sabor a “Fado” se oye por varios rincones del casco antiguo.
   



Mientras seguimos subiendo, los tenderetes de suvenir son una excusa perfecta para hacer alguna que otra parada en la empinada cuesta, y además en un día de  intenso calor.
Algunos restaurantes típicos de la zona nos vamos encontrando por el camino. De su interior podemos olisquear las calderetas y los guisos de bacalao. Todavía es pronto para almorzar, pero el olor bien que nos atrapa.




A nuestra izquierda hemos dejado la torre de Almeida. Ésta junto con el arco de entrada formaba parte de la muralla que se extendía a lo largo de dos kilómetros y constituían un poderoso sistema defensivo. Casi sin darnos cuenta desembocamos en “largo de sa Velha”, una pequeña plaza donde de frente nos encontramos la catedral Vieja. Data del año 1162, con un claustro gótico, el más antiguo de Portugal.
De vez en cuando vamos echando una mirada hacia las vistas del río Mondego y las empinadas callejuelas que vamos dejando atrás.
 





Una vez dentro de la catedral, un chico que hacía a la vez de guía nos da una pequeña explicación del templo, pero con el objetivo de pagar para ver el claustro.

Continua en Parte II
  
http://antonio-bueno-todosmisviajes.blogspot.com.es/2014/04/ruta-por-las-beiras-portugal-partte-ii.html


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