lunes, 20 de febrero de 2017

Ferrata de Benadalid (Febrero/17)



En el día de hoy tocaba realizar las ferratas de Benadalid, Benalauría y Atajate, para ello nos reunimos cinco compañeros del club: Pepi, Victor, Miguel Angel, Juan y yo. 


Todos teníamos ganas de ferrata. Así que nos dispusimos a partir hacia Ronda y después dirección Algeciras, y justamente en el cruce que hay hacia Benalauría, aquí dejamos los coches, junto a una venta. 
En frente tenemos una pista por la que ascenderemos en unos tres kilómetros aproximadamente y con un buen desnivel. En algo más de media hora llegamos a la base del peñón.


Tanto la de Benalauría como la de Benadalid están una al lado de la otra, así que primero hicimos la de Benalauría, y de nuevo regresamos por un senderillo a la base del peñón para realizar la de Benadalid, que será la que aquí contaré.

Las características de esta ferrata son las siguientes:

Dificultad: (K3) con un factor psicológico fuerte (4) por la expoción a la altura.
Tiempo de acceso a la vía: 45 minutos
Tiempo de realización: 60 minutos.
Desnivel ascendido: 80 metros



Nos ponemos de acuerdo en el orden de subida, ya que Juan es el que lo hace por primera vez, así que lo dejamos justamente en el centro de los cinco. Primero se coloca Pepi, después yo, Juan, Victor y Miguel Angel cerrando el grupo. 


¡Allá vamos para arriba!, sabemos que nos espera una verticalidad bastante psicológica, y sobre todo los dos extraplomos, siendo el primero el que requiere de mayor resistencia ya que en unos 10 metros de subida tendremos que mantenernos fuerte con los brazos.



En los primeros 58 metros, simplemente iremos a nuestro ritmo, con alguna pequeña inclinación de la pared, pero casi inapreciable. Ya veo a Pepi que está justamente en el extraplomo mantenido. Oigo sus exclamaciones de fuerza...y poco a poco veo como lo va superando. 


Miro para abajo y veo a Juan, que como un verdadero campeón está subiendo sin rechistar (ya tenía sus pinitos de escalada y barrancos) aunque ya después nos contará.


Ahora voy yo...hay que observar bien el tramo de desplome para medir las fuerzas y llegar hasta el final. Aunque en caso de apuros o de cansancio siempre llevamos la baga de reposo, que al final no la llegué a utilizar. Menos mal que justo al principio de este tramo hay una pequeña repisa en la que se puede descansar y estudiar el tramo más duro.

Las grapas ahora se desplazan ligeramente hacia nuestra izquierda, en busca del segundo extraplomo, que aunque es corto y después del castigo del tramo anterior, los brazos lo notan.


Pepi y yo ya arriba, no llegamos a ver a nuestros compañeros allá abajo (por los desplomes salientes) pero si que de vez en cuando oímos algumos suspiros en forma de "uffffff"


Poco a poco ya van llegando. Las caras se notan de esfuerzo o... "nos miramos los pañales y están todos bien".


Aprovechamos para comentar la subida, y a la misma vez de disfrutar de las excelentes vistas de los pueblos del valle del Genal


Bajando por el mismo senderillo de la ferrata de Benalauría, y como siempre riéndonos y pasándolo bien, nos dirigimos pista abajo en busca del coche.


Una despedida de nuestro peñón, la inmortalizamos en imágenes y dirección hacia la ferrata de Atajate, a la que llegamos después de unos siete kilómetros de carretera.

martes, 24 de enero de 2017

Subida al Grajo (1293 m) y tajos de la Canana (1189 m) Málaga Enero/17




Día de mucho frío, una ola polar ha invadido a Europa y también ha llegado a España. En estos días atrás se han batido temperaturas bajo cero y en consecuencia ha nevado en cotas muy bajas, incluso en la misma costa, y a Andalucía también nos tocó.

Pero nosotros estamos deseando de salir a la montaña, así que en esta ocasión nuestro compañero Paco, como siempre, nos aportó una estupenda sugerencia, una circular por la Sierra de Alcaparain, junto a Ardales (Málaga), subiendo al pico Grajo y los tajos de la Canana.


Pues allá vamos, carretera adelante por la A-92 con dirección Málaga, y en Osuna nos desviamos para poner rumbo  hacia Ardales, pasado este, a unos tres kilómetro y en el PK-25 nos desviamos por una pista que nos encontramos a nuestra derecha. Tras recorrerla en sus dos o tres kilómetros, llegamos a una balsa de incendios, este será nuestro aparcamiento.


Son las 10,30, corre aire frío y aquí en la sombra hace que rápidamente nos pongamos nuestras prendas de abrigo, preparemos la mochila y a empezar a subir.
Por delante tenemos unos 17 kilómetros, 1000 metros de desnivel acumulado y siete horas y media de marcha. Nosotros, los once compañeros que nos hemos dado cita estamos deseando de trotar, pisar nieve y disfrutar de un día de montaña.


Aunque la idea inicial que planteó Paco era subir a los tajos de la Canana  por la cuerda Alcaparain (ver mapa), estaba la posibilidad de hacerlo por el arroyo del conejo. Pensamos que por la cuerda, con lo que había nevado, y la posibilidad de que hubiese hielo, quizás sería peligroso, así que  la descartamos, y subimos por el arroyo (ver mapa, línea en rojo).


 Para que nos situemos, estamos en la Sierra de Alcaparaín, una pequeña cordillera que se encuentra entre Ardales, Casarabonela y Carratraca entre el valle del Guadalhorce, Sierra de las Nieves y el valle del Turón
Partiendo de unos 615 metros de altitud, tiramos por la pista que nos encontramos junto a la balsa de incendios, ésta nos irá subiendo de forma progresiva durante un par de kilómetros hasta que la pista se convierte en un sendero. 

Cuando echamos la mirada atrás, vemos a lo lejos, el pico Huma y el capilla, ambos con buenos recuerdos, en el valle del Guadalhorce.


Según vamos ascendiendo, el terreno cada vez más repleto de nieve, y frente a nosotros unas curiosas formaciones de farallones rocosos, y que cada uno con su imaginación, intenta asemejar con algún animal…por ejemplo este parece un pingüino (quien así lo quiera ver)




En la senda de subida, y en un zigzag permanente, dejamos a nuestra izquierda un sendero que nos llevaría directamente hacia el Grajo, nosotros seguimos de frente por la derecha, y ascendiendo, hasta llegar al collado. Estamos situados a unos 1000 metros de altura.




A unos 400 metros tenemos nuestro primer objetivo, los tajos de la Canana, para ello seguimos por el sendero que empieza a girar a mano derecha, y que al poco en un pequeño cruce, de nuevo tiraremos por la derecha. Paco se queda aquí para no equivocar la dirección.


Con las vistas de Carratraca y Ardales allá abajo, en poco más de media hora llegamos a los Tajos de la Canana (1182 msnm). Desde esta pequeña planicie, la mirada nos lleva hasta este tajo, que como si fuera la proa de un barco nos asoma al abismo.


Las vistas hacia el valle Turón son impresionantes. Allá a lo lejos podemos contemplar la Sierra de las Nieves con el Torrecilla adornado de una espesa mancha blanca de nieve.


Y por el otro lado El embalse del Guadalhorce, Sierra Prieta y Cabrilla, incluso a lo lejos podemos ver la Maroma también cargada de nieve, y casi de forma difuminada, a lo lejos, muy a lo lejos Sierra Nevada.




Regresamos de nuevo, buscando la pista que nos lleva hacia la cuerda del Grajo. Sin senda definida y siguiendo caminos de cabras y con ayuda del GPS, y algunos pinchazos de las zarzas, desembocamos en la pista en unos quince minutos.




Avanzamos ahora por la planicie de esta Sierra, sin desnivel alguno y con ritmo rápido, en unos cuarenta y cinco minutos recorrimos los tres o cuatro kilómetros de pista. A nuestra izquierda allá en lo alto vemos nuestro siguiente objetivo el pico Grajo o Valdivia, pero aún nos queda por llegar.


Ahora nos desviamos en un pequeño sendero que sale a nuestra derecha, hay que estar muy atentos, como referencia nos encontramos una bolsa de plástico colgada en las ramas.




Con bastante nieve en el terreno ascendemos un poco hasta empezar a crestear, y que nos llevará directamente hasta la cumbre del Grajo. Mirando hacia atrás podemos ver allá a lo lejos los Tajos de la Canana.



En la cima, Las nubes corretean hacia nosotros, y el frío se acentúa por segundos. Además corre un pequeño aire, y esto nos da la sensación de más frío. La temperatura nos ha bajado rozando casi los 0º.


 Esta cumbre de 1293 metros de altitud, es la más alta de la zona, conocida como pico Grajo, Alcaparaín o Valdivia, este último en honor al topógrafo malagueño Francisco Valdivia Gómez que falleció aquí en 1984.



No podemos disfrutar de las vistas, la nieblilla se ha echado encima de nosotros, así que el tiempo justo de las fotos y para abajo que nos quedamos helados.




En la bajada, por la vertiente opuesta a la de subida, unos hitos nos indican el camino a seguir. Algunos compañeros trochan entre las piedras, pero al poco coincidimos todos en el sendero oficial de subida y nos lo marca con el PR-A 271.



Son las 14:30 horas, el estómago nos pide algo de comida, así que refugiado bajo unas rocas, con unas vistas espectaculares, y protegidos del viento empezamos a comer.



Bajando ahora por la cara norte del Valdivia y rodeándolo, ahora sí que estamos helados. Los guantes parecen no protegernos, las manos las llevamos congeladas. La senda de forma progresiva empieza a bajar, aunque hay que ir muy atentos porque el terreno está muy resbaladizo con algunas pequeñas placas de hielo.




Allá abajo, Carratraca y a nuestra izquierda curiosos farallones que aun yendo helados podemos disfrutar de sus vistas.



Por fin, salimos al sol, nuestros cuerpos empiezan a calentarse. Allá abajo vemos la pista a la que tenemos que llegar.  A Nuestra espalda el pico Grajo que se alza imponente. Y mientras tanto seguimos bajando disfrutando de unas vistas impresionantes de toda la Sierra de Alcaparaín.




Una vez en la pista, subimos unos metros y adentrándonos en los pinos cogemos el sendero que tira por encima de nosotros.




Siguiendo el track del GPS, el sendero poco a poco nos lleva hasta desembocar en la pista que ya esta mañana habíamos cogido, desembocando justamente en las ruinas de un cortijo.






Nuestros relojes ya marcaban las seis de la tarde pasadas cuando llegamos a los coches. El sol ya escondido bajo las montañas daba paso al frío de la entrada noche.




Rápidamente a los coches, y dirección a Carratraca, en donde un cafelitos calentitos  con unos roscos de la zona nos estaban esperando. ¡Ah! Se me olvidaba, y una chimenea que nos hizo entrar en calor de forma acelerada.

Fantástico día, ruta perfecta, y que decir de los compañeros, mejor imposible. Nos vemos en la siguiente montaña.