sábado, 16 de marzo de 2024

Un viaje por Malta (Febrero/24)


Balconadas de colores en la Valeta


Barcas típicas (Luzzu) en Marsaxlokk


Acantilado de Dwejra

 Introducción

Aquí empieza una nueva aventura por un cercano país europeo y mediterráneo; pequeño y de gran belleza. Estoy hablando de la isla de Malta, ubicada al sur de la isla de Sicilia, en Italia, y formada esta por tres islas: Malta, Comino y Gozo. 
Ya hacía un tiempo que le tenía echado el ojo, y llegó el momento de visitarla. 
En este mes de febrero, mes de carnavales nos iremos a descubrirlo en una escapada de cinco días, con sol, lluvia, viento y cinco días muy bien aprovechados.



En esta ocasión, nos unimos a la escapada Rosa, Irene, Julio y el que escribe, Antonio. Ya hacía algunos meses que sacamos los vuelos para este destino con la compañía Rynair, estos vuelos súper baratos y que siempre son un buen aliciente y una muy buena excusa para una nueva escapada europea, de lunes a viernes y, a pesar de ser días entre semana, Malta y la isla de Gozo estaba a rebosar. Se nota que la gente está deseosa de viajar y, que mejor que este destino bien cercano. 


Rosa y yo saldremos de Sevilla; Irene y Julio de Barcelona. Nos veremos esta tarde en el aeropuerto de Luqa, en La Valeta.

Nosotros llegamos a las 16:00 y ellos a las 18:00, así que tras unirnos y ya teniendo controlado la ubicación del autobús que nos llevaría a la Valeta, nos pondríamos en marcha.

Este autobús, el X4, sale cada media hora de las misma puerta de los vuelos de llegada, su precio es de 2,5 €. Y en unos 45, minutos nos dejará directamente en la terminal de autobuses, situada en la misma entrada a la Valeta, en la Fuente de Tritón, ya bien de noche.

Comentar que dicho aeropuerto es pequeño, situándose las salidas y llegadas en el mismo edificio, a escasos metros una y otra.

Información general del país

Vacunas y enfermedades

Para Malta no hace falta ninguna vacuna ni obligatoria ni recomendada. Si es importante decir que el agua no es potable, con lo que habrá que consumirla siempre embotellada.
Por otra parte, al ser un país de la Unión Europea vale con llevar la tarjeta sanitaria europea, en caso de necesitarlo.

Visados, moneda, horarios e idioma

-Para los españoles, al igual que para el resto  de los países de la U.E solo con el Documento Nacional de Identidad podremos entrar en el país.
-El horario con respecto a España es el mismo.
-La moneda usada es el Euro.
 -El idioma oficial es el inglés y el Maltés. Con respecto a este último, me llamó mucho la atención, en cuanto a su escritura, así que empecé a investigar sobre su origen y echando mano de la Wikipedia esto es lo que encontré.
“Procede del árabe coloquial siciliano, dialecto del árabe magrebí hoy desaparecido. Su aislamiento del mundo árabe, por motivos políticos y religiosos hizo que se desarrollara como lengua diferenciada, adoptando muchos préstamos del griego, del italiano, del siciliano, del catalán, del español y del inglés”.

Dormir

Hay muchas ofertas de alojamientos, desde muy económicos hasta grandes hoteles de lujo. En nuestro caso cogimos un apartamento en el mismos casco histórico de La Valeta.


Transporte

En nuestro caso el recorrido lo hicimos utilizando las líneas de autobuses, bastante extendido, completo y con muchos horarios. Todos los autobuses salen de la terminal que se encuentra en la Valeta, junto a la entrada de la capital. 
Solo para la visita a la isla de Gozo, contratamos la excursión del día completo a través de Civitatis.

Seguridad ¿Es Malta un seguro?

Tolo el tiempo que estuvimos en las islas, nos sentimos plenamente seguros, pero como siempre digo, sentido común con las cosas de valor, ya que hay muchísimo turismo.

Distribución geográfica del país

El país está compuesto por tres islas, la mayor Malta, con 245 kilómetros cuadrados, Gozo con 67 y Comino, la más pequeña y prácticamente deshabitada con 3 kilómetros cuadrados. Según nos dijeron solo tiene dos habitantes y, son primos. En total hace 316 kilómetros cuadrados, algo que convierte a Malta en el segundo país con la densidad de población más alta de la Unión Europea, después del Vaticano. 
Con una población total de algo más de medio millón de habitantes, repartidos de la forma siguiente: Malta (500.000) y Gozo (30.000).


Bueno, ya está bien, empecemos con nuestro viaje...

Itinerario a seguir

Día 1. Sevilla-Isla de Malta: La Valeta

Día 2. La Valeta-Las Tres Ciudades-La Valeta
 
Día 3. La Valeta-Dingli-Mdina-La Valeta

Día 4. La Valeta-Isla de Gozo: Templo Ggantija, Victoria, Bahía de Xlendi, Acantilado de Dwejra-La Valeta

Día 5.  La Valeta-Marsaxlokk-La Valeta-Sevilla


Mapa de los lugares visitados


La Valeta


Lo primero y, antes de empezar con este relato, decir que esta coqueta ciudad me enamoró. Sí, bien digo, me cautivó. 


Tal como llegamos a la ciudad y, empezamos a callejear con dirección a nuestro alojamiento ubicado en el mismo casco antiguo, sus callejuelas engalanadas y decoradas para sus fiestas locales, sus balcones que sobresalen de la misma pared y con llamativos colores rojos, verdes, azules, blancos…asomando al exterior, su atractiva ubicación en el mar con las tres ciudades, con sus tres brazos queriendo atrapar a su capital. Sí, tengo que reconocerlo, fue una gran sorpresa y, entusiasmado de empezar a conocerla y descubrirla.
 

La Valeta, o como se dice en el idioma maltés, Il-Belt Valletta, con edificios que se remontan al siglo XVI, se caracteriza por tener construcciones barrocas, con elementos de la arquitectura del Renacimiento, la neoclásica y arquitectura moderna. 



En 1980 fue reconocida como Patrimonios de la Humanidad por la UNESCO.

Empezamos nuestra ruta, será un paseo agradable por sus callejuelas empinadas con cuestas que nos llevan directamente al mar. Aquí pasaremos todo el día, con una escapada a las tres ciudades.



Aquí se dejó huella en la época medieval, luego un breve periodo bizantino. Malta fue conquistada por los árabes que permanecieron aquí durante más de doscientos años dejando una marcada influencia sobre el idioma maltés moderno.
Más tarde, en el año 1.090, con la llegada de los normandos de Sicilia, volvió la cristianización, creándose en ese periodo la nobleza maltesa.
Dos siglos después, Sicilia y Malta pasan a depender de la corona de Aragón, durante doscientos cincuenta años.
Ya en épocas más recientes, a partir de 1800 Malta pasó a ser un protectorado inglés, obteniendo su independencia en el año 1964.  



Mirando el mapa de La Valeta, podemos observar que todas sus calles son paralelas y perpendiculares, parecen estar hechas con escuadra y cartabón. Todas van desde la puerta principal de la ciudad hasta el mar.
Bajando y subiendo, callejeando por aquí y por allí, seguimos deleitándonos con sus coloridos balcones.  


Un colorido entreverado de balcones de madera que sobresalen de los edificios.
Estos balcones comenzaron a aparecer en la ciudad a mediados del siglo XVIII y gradualmente ganaron popularidad. Aunque se los comenzó a identificar como balcones típicamente malteses, en realidad derivan del tradicional mirador árabe, muy utilizado en el norte de África.

En sus origines eran de tonos rojizos por el tipo de madera utilizado en su construcción, con la llegada de los ingleses se le dio un particular tono de color verde, siendo este el color oficial de los balcones. Actualmente, se los ve desde rojo brillante hasta azul marino y púrpura.



Nuestro apartamento tenía una excelente ubicación, en pleno casco histórico, desplazándonos siempre fácilmente por sus calles, aunque a veces tuvimos que utilizar el navegador hasta estar perfectamente familiarizado.
 

Al pasear por sus calles, podemos contemplar que en muchas de sus esquinas nos encontramos con santos y vírgenes. 

Estos denominados nichos callejeros   fueron introducidos en el siglo XVII y constituyen una característica arquitectónica desde entonces en Malta. Es un pueblo tremendamente devoto. Más del 95% de la población se consideran católicos y gran parte de ellos practicantes.
Debido a esta devoción y entusiasmo popular por la religión católica, nos podemos encontrar con varias iglesias, capillas y catedrales. Vírgenes y santos inundan la ciudad.




Nos trasladamos ahora a la zona mas comercial, siendo su arteria  principal, la calle República. Una zona más amplia con muchas tiendas, cafeterías y terrazas en donde podremos tomar un buen aperitivo, junto a las ruinas del Teatro Real.
Antes seguiremos disfrutando de las callejuelas adornadas con estandartes y banderolas.


En la misma calle República nos encontramos el teatro Real, antes la Ópera Real de la Valeta. Construido en 1866. En 1873 sufrió daños considerables y fue bombardeado en 1942 en plena Segunda Guerra Mundial.



Actualmente, desde el año 2013 se utiliza como teatro al aire libre y recibe el nombre de Pjazza Teatru Rjal


Biblioteca Nacional, ubicada también en la calle República.


Palacio de Justicia, ubicada también en la calle República.

Esta calle peatonal, en idioma maltés triq ir-Republika tiene aproximadamente 1 kilómetro de largo y es conocida por albergar centros legislativos, judiciales y comerciales.
Se extiende desde la Puerta de la Ciudad hacia los graneros en el Fuerte de San Telmo.




Junto a esta, se encuentran las plazas y edificios más importantes de la ciudad como La Plaza de la Libertad, la Puerta de la Ciudad, el Casino maltés, además de las ya mencionadas anteriormente.

Fuente de los Tritones

Situada frente a La Puerta de la Ciudad, junto a la terminal de autobuses, consta de tres tritones de bronce que sostienen un cuenco de gran tamaño, equilibrando sobre una base concéntrica. Esta fuente, que dicho de paso a mi me encantó, es uno de los símbolos modernistas más importante de Malta.




Regresando hacia el interior de la ciudad, bajaremos ahora hacia la zona del mar en donde se encuentran los jardines del bajo Barraka. A nuestro paso calles decoradas… 


El Lower Barrakka Gardens, tiene unas hermosas vistas al Gran Puerto y en frente las Tres Ciudades.
En el centro del jardín se encuentra un elemento en forma de templo neoclásico y varias terrazas con una excelente panorámica de la ciudad.


Seguimos paseando por estos impresionantes bastiones,  concretamente por el bastión de San Chirtopher, que hace de paredón y rompeolas en la costa de La Valeta. Impresionantes vistas tenemos  desde aquí.



Mientras que la brisa del mar nos suaviza el rostro, allí podemos ver el Fuerte Ricasoli, el Palacio Bighi, el Gran Puerto, el Fuerte de Sant Angelo y los arroyos de Birgu y kalkara…todo un lujo de vistas.



Aquí nos podríamos tirar horas y horas, contemplando el Mediterráneo, sentados en los bancos de este jardín contemplando los barcos pasar o simplemente descansado bajo uno de sus árboles, pero tenemos que seguir…



Saliendo del jardín, nos dirigimos por la misma costa a la Upper Barrakka Garrden, el hermano de este, y que se encuentra a no mucha distancia, subiendo por una de sus calles, una gran cuesta. 


A diferencia de la anterior, estos jardines se encuentran a bastante altura, siendo las vistas aún más impresionantes, sobre todo de las Tres Ciudades.



Estos jardines están ubicados en el nivel superior del Bastión de los Santos Pedro y Pablo que fue construido en la década de 1560. El nivel inferior del bastión contiene la batería de cañones y, en frente las Tres Ciudades.


En estos jardines hay varios monumentos y homenajes a varias personas destacadas, como la réplica de  los  Gavroches  (los chicos  de  la 
calle) del escultor maltés Antonio Sciortino.



Estamos en el punto más alto de la muralla de la ciudad, por lo que su terraza circundante ofrece una vista clara sobre el Gran Puerto y las Tres Ciudades, así como sobre los astilleros y las partes bajas de la capital.

Nuestro plan de visita siguiente sería atravesar con el ferry y visitar las Tres Ciudades. El embarcadero se encuentra situado justo debajo del Upper Barrakka Garden, con lo que para llegar allí tenemos dos opciones; una, bajar por la misma cuesta que subimos y desviarnos hacia el embarcadero, o bien coger el ascensor que se encuentra aquí y, nos llevaría directamente hacia el muelle, tras avanzar algunos metros.
Preguntamos al señor que se encontraba en el control del ascensor. La bajada y subida en este ascensor 1 €. Hecho, allá vamos para abajo. A continuación, ya cogimos el ferry, aunque este relato será en el capítulo siguiente “Visita a las Tres Ciudades”.
Una vez que regresamos hicimos un recorrido nocturno por la ciudad y, para ello nos situamos justo en la subida del ascensor. Allí cerca se encuentra el Albergue de Castilla.


Este edificio construido en los años 1570 para albergar a los caballeros de la orden de San Juan de la lengua de Castilla, León y Portugal. Este albergue fue construido en estilo barroco y es considerado el mejor edificio de Malta. Actualmente alberga la oficina del Primer Ministro de Malta.
 

Justo al lado se encuentra la Galería de Arte St. James Cavalier, situada en un edificio histórico que era fuerte militar del siglo XVI. Y allí entramos.



Tras subir por las escalinatas de un túnel iluminado y con algunas pantallas indicando la exposición de pinturas, llegamos al salón en donde se encuentran expuestos todos los cuadros. Allí vimos como en una gran mesa se servían vasos de cervezas, dulces y otros aperitivos…pensamos, allí tiene que haber algo interesante, pue vamos a ver que hay…
Según entramos, una chica joven con rasgos orientales y vestimenta de la zona (ya después supimos que era vietnamita) se acercó a nosotros mostrándonos una bandeja de dulces y ofreciéndonos que cogiésemos uno, además de darnos una invitación para entrar a un espacio que resultó ser un salón de actos en donde se proyectaría una película. Pues aquí estamos sentados y saboreando este pastelito.
Resultó ser un hermanamiento o algo similar entre el pueblo vietnamita y el pueblo maltés, en su 50 aniversario. Y de premio, una película vietnamita hablada en esa lengua y subtitulada en inglés: “Flores amarillas sobre la hierba verde”. 


Así que algo pudimos entender, entre la rapidez de los subtítulos y el contexto de la película, basada en la historia rural de una familia humilde en los arrozales vietnamitas.


Tras nuestra sorpresiva invitación vietnamita, había que comer y, para ello ya teníamos visto el sitio, una pizzería muy recomendada y con muy buenas opiniones. Allá vamos… Pero antes nos detendremos en una fiesta aniversario (150 años) ubicada en la misma calle República, custodiada con varios policías. No sabemos que celebra, entraremos a ver que se cuece…





La fuente de los Tritones iluminada


No sabemos que celebran, cada uno de nosotros y echando un poco de imaginación opinamos algo diferente
Tras varios minutos, seguimos nuestra marcha hacia la pizzeria.



Las calles están ambientadas, sobre todo mucha gente comiendo en algunos restaurantes con terrazas, sobre todo aquellas calles que están decoradas con los estandartes rojos reapartidos por algunas zonas de la ciudad.
Calle arriba, calle abajo, ahora a la izquierda, después a la derecha y, así nos dejamos llevar por el navegador hasta dar con la pizzeria.


Ya dentro de la pizzeria, aunque pequeño el local, buena comida, buen ambiente y muy buena atención por nuestra camarera, Jessica, hablando en su español de Colombia.
Pedimos tres pizzas para compartir, riquísima todas, y de gran tamaño rectangular (curioso, siempre son redondas): Capricciosa, Carbonara y una especial de la casa con jamón, y de beber unas buenas jarras de cervezas.
Buena charla, risas y una buena compañía. Mañana más.


Foto cedida por el propio restaurante



Las Tres Ciudades 
(Senglea, Vittoriosa, Copiscua)


Estamos situados bajo el Upper Barrakka Garden, aquí cogeremos el ferry que nos atravesará hasta las tres ciudades, concretamente nos dejará entre Vitorriosa y Senglea.



Este ferry sale cada media hora y el precio ida y vuelta es de 3,8 € y tarda unos 10 minutos en llegar. A partir de las 19 horas, el ferry se considera nocturno y el precio es algo más caro.
Nosotros regresaríamos en el ferry de las 18:30.
Hay bastante gente para embarcar, la cola se extiende hasta fuera de la zona de espera, menos mal que nosotros somos los primeros.
El cielo está encapotado y unas nubes negras amenazan lluvia. 
Ya en el barco subimos a la parte superior para contemplar mejor el paisaje, cuando al poco empezó a chispear y seguidamente a llover. Al menos nos dio un poco de tiempo para disfrutar del paisaje. Vamos para abajo. 
Llegamos, primero visitaremos Vittoriosa.


Estas se las conocen como “Las Tres Ciudades” fortificadas de Malta, debido a que se encuentran pegadas, formando un cordón urbano antiguo llamado “La Cottonera”.

Se sitúan enfrente de la Valeta y ofrecen la visión más representativa de la historia de la isla concentrada en la Europa Barroca. 

Nosotros visitaremos Vittoriosa y Senglea, dejamos atrás Copiscua, quizás la menos interesante de las tres, tras pasar varias horas por allí.

Vittoriosa

Preciosa esta ciudad, la que más me gustó, bien conservada, limpia, coqueta, con callejuelas adornadas con macetones y balconadas de muchos colores.

Conocida también como Birgu para los malteses, en ella se encuentra el antiguo palacio del general de las Galeras y la Orden del Tesoro de San Juan, aunque actualmente son el Casino y el museo marítimo respectivamente.


Según desembarcamos ya veo de frente una bonita escalinata retorcida que se adentra en el interior del casco histórico.


Hacia allí nos dirigimos, por la entrada principal, protegida como una fortaleza, al estar totalmente amurallada.




El cielo ha quedado parcialmente despejado con una temperatura agradable y el callejeo por Vittoriosa lo hacemos en plan tramquilo, disfrutando y, por suerte parece que 

estamos solos por sus callejuelas, no vemos nada de turismo, al menos por estas calles ¡Perfecto!
Dejándonos llevar por la paz y la belleza del lugar seguimos paseando.



Deleitándonos por sus calles laberínticas, rincones coquetos. La luz del día rebota en las paredes de los edificios, creando una paleta de colores con varias tonalidades.
Son unos de los momentos en los que más estoy disfrutando, bella Vittoriosa.

Los edificios tienen una arquitectura que nos devuelven a épocas pasadas, con balcones verdes algunos, otros rojos y, de varios colores más. Algunos de estos balcones cargados de flores, otros simplente con algún elemento decorativo.
En algunas de las calles, los macetones en ambas aceras forman parte del paisaje urbano, dándole aún más, un toque de gran belleza.


Callejeando, callejeando llegamos hasta el final de la ciudad de Vitorriosa en donde se encuentra la fortaleza Forti Rikazoli. Este impresionante fuerte ha sido escenario de numerosas películas como “Gladiador” o “Troya”. Bonitas vistas hacia la ciudad de Copiscua y la Valeta.



Sin lugar a dudas, la ciudad con más encanto de la Cottonera. Debido a su excelente ubicación junto al mar, los caballeros la convirtieron en la capital de Malta hasta 1565, cuando pasó el testigo a la Valeta.


En ese mismo año tuvo lugar el “Gran Sitio de Malta”, un episodio que unió a los Caballeros de la Orden y a la población local para frenar el ejercito otomano. El principal bastión de Vittoriosa es el fuerte de San Ángel, que sirve para entender la importancia militar que tuvo la ciudad.
 
La arquitectura de Vittoriosa permanece casi intacta y hoy en día es posible imaginar como vivían aquí los “Caballeros Hospitalarios” y los nobles llegados de Castilla.
Quizás el edificio más significativo del casco antiguo es el Palacio del Inquisidor, una antigua cárcel.


Vamos abandonando el casco histórico y nos nos dirigimos hacia la zona del puerto para dirigirnos a la ciudad de Senglea.


Es hora de comer, en frente del puerto hemos visto algunos restaurantes. Allá vamos, pero antes dejamos atrás la iglesia de la Inmaculada Concepción.

Esta cerrada, así que seguiremos hacia adelante, entrando en el restaurante “Mood Bistro”. Entramos, ojeamos la carta y al poco ya estábamos sentados pidiendo una buena cerveza maltes y algo de comida con buena calidad-precio.


Una exquisita Lasaña, unos buenos espaguetis a la carbonara, unos tallarines con mariscos, otra pasta y un buen postre.
Y a visita Senglea…


Senglea


Tras una buena comilona, nos adentramos en la ciudad de Senglea, está unida con Vittoriosa, con lo que una calle es de esta última y la siguiente de Senglea.
Cogemos la calle principal, Settembru, que la recorre hasta el final de la ciudad llegando a un pequeño parque en donde se encuentra el Forti San Miquel y su fortificación construída ente el año 1551 y 1565.


Pasamos por delante de la Basílica de la Natividad, una iglesia catóolica romana fundada en 1580. Esta fue destruída por las bombas en 1941 y, reconstruída en 1956.

Bajamos y subimos por algunas de las callejas que van quedando a ambos lados de la calle principal. Un entresijo de calles con balcones de colores, figuras de santos en las esquinas y macetas en las puertas, sobre todo las que dan al puerto.



Una vez que llegamos al fuerte de San Miquel obtenemos unas vistas increíbles de la Valeta, el puerto de Senglea y la vecina ciudad de Vittoriosa.


La torre de vigilancia del fuerte destaca por el ojo  y la oreja tallados a sus laterales, que simbolizan la guardia continúa de los caballeros para proteger la ciudad, siempre con los ojos y oídos abiertos.


Una vez que hemos disfrutado de las vistas desde la fortaleza, volvemos 
hacia el puerto por las callejuelas paralelas al mar. Un par de gatos asomados en la ventana no le quitan el ojo a varias palomas que revolotean por la zona, su instinto cazador les hacen estar pendiente de ellas, por si las pudieran cazar. Se parecen a mi gato, “Yoru”.


En nuestro tranquilo paseo por la costa, bonitas vistas de Vittoriosa vemos en frente de nosotros. Barcas con multicolor y, la tarde cayendo con sus últimos rayos impactando sobre la pequeña colina en donde se encuentra enclavada la ciudad de Vittoriosa. Y de vuelta a la Valeta en el ferry de las 18:30.


Acantilado de Dingli 


El día de hoy lo dedicaremos a visitar el acantilado de Dingli y la ciudad de Mdina. Así que lo primero que teníamos que ver eran los autobuses que partían para ese destino.


Una vez situados en la terminal de autobuses de la Valeta, ubicado en las misma puerta de la ciudad, preguntamos por la salida del autobús número 52 y, nos indicaron: bajando la cuesta a mano izquierda.
Pues aquí estamos, esperando su salida. Esta a solo 20 kilómetros de distancia, así que una vez montados en el autobús y tras pagar los 3 €, en 45 minutos llegamos.
No teníamos claro, cual era exaxtamente la parada, pero al ver que casi todos se bajaban, preguntamos al conductor, y tras dos intentos en preguntar, aquí era.


Ya en la parada vimos un cartel que nos indicaba la indicación para llegar a los acantilados, a 1 kilómetros aproximadamente.
El día está con un pronóstico alto de lluvia, así que vamos bien preparado con paraguas y chubasquero, por si acaso. De hecho todo el día estaría con sol y lluvia.



Y llegamos a los acantilados, aunque debo de decir que por lo menos la primera parte de ellos no impresiona demasiado, ya que el cordado del mismo no cae directamente al mar, sino a una zona de vegetación con chumberas y algunos árboles.


Estos acantilados son los de mayor altitud de Malta, a 250 m.s.n.m, y el pueblo de Dingli a 270 también la altura máxima de la isla.
Empezamos a caminar por el mismo borde del acantilado, pero manteniendo la separación suficiente para no caer, ya que el viento aquí sopla fuertemente.


En nuestro recorrido, podemos incluso recrearlo con las vistas sentados en los bancos que se encuentran en estos verticales cortados.
A lo lejos vemos algún que otro torreón defensivo y otros tantos bastiones.
Aquí en lo alto, en esta fortaleza natural se construyó la capilla de Santa María magdalena en 1646.


En este momento, el cielo se obscurece y empieza a llover fuertemente. Como podemos, nos protegemos en la pared de la ermita, el viento es tan fuerte que el paraguas poca utilidad nos da.


Junto a la ermita hay un puesto en donde podemos comprar algunas bebidas, chucherías y frutas de la zona.


A lo lejos, vemos los acantilados que parecen tener más belleza, los de aquí tampoco son una cosa del otro mundo. 




Echo mano de una crónica en el que decía que para disfrutar de las vistas más espectaculares habría que hacer una ruta de unos 11 kilómetros hasta llegar al “Blue Grotto”, lo sopesamos, pero teniendo en cuenta como estaba el dia de lluvia, lo descartamos y, poco a poco regresamos a Dingli para coger el autobús con dirección a Mdina.

Mdina-Rabat



Ya en la misma parada del autobús, paró la línea 201 (2,5 €) que también iba para Mdina, así que lo cogimos, en 15 minutos llegamos, está cerca, a solo 9 kilómetros.
Paramos en Ir-Rabat que se encuentra fuera de la ciudad amurallada, que es Mdina.


Tan solo algunos metros recorridos y llegamos hasta las mismas puertas de la ciudad. Hay muchísimo turismo, gente por todas partes, esto ya no me está agradando demasiado…

Ubicada sobre una colina, anteriormente se llamaba Cittá Vecchia (Ciudad Vieja) y fue la capital del país hasta que fue sustituida por por La Valeta en 1570. 



Comúnmente conocida por sus ciudadanos y visitantes como la ciudad del Silencio (cosa rara con el gentío que hay por sus callejuelas).

En sus calles hay bellos palacios y edificios religiosos que datan del siglo XV, algunos ocupados actualmente por familias aristocráticas. Y fuera de esta, Rabat, cuyo nombre viene del árabe usada para decir “suburbio”.
 

Entramos en ella y empezamos a callejerar por sus estrechas callejuelas muy bien conservadas y limpias, aunque hay tanta gente que tengo que determe y esperar que no pase nadie para poder fotografiar.


Las tres puertas de la ciudad son los únicos  accesos  al  casco  viejo, y  en todas ellas hay que atravesar por los puentes que cruzan el antiguo foso. 


Puerta de Vilhena, de estilo barroco, del siglo XVII, siendo esta la puerta principal por donde hemos entrado; Puerta de los Griegos y la Puerta de Gharrequin.




Tras una hora aproximadamente callejeando, empiezo a llover con intensidad y, teniendo en cuenta que eran las dos del mediodía, hora de comer, hicimos una parada y buscar algo para refugiarnos de la lluvia y almorzar.



Decidimos salir fuera de Mdina que seguro    habría    más   opciones   de restaurantes y, buscando y buscando dimos con uno que nos gustó bastante, “La Rabtija” con una muy buena calidad-precio y comida maltesa-italiana-internacionales. Musaka griega, Bragioli maltesa y comida turca, esos fueron nuestros platos. 



Tras la comida, seguía lloviendo y mucho, así que decidimos dar por finalizada nuestra visita a Mdina y partir hacia La Valeta y allí, tomaremos una buena merendola refugiados de la lluvia. 



Cogemos el autobús 53 (2,5 €) que entre tanta lluvia, va hasta los topes de pasajeros. Paraguas por aquí, empujones por allá…por fin entramos.
Me resultó muy curioso como los autobuses en Malta, todos los pasajeros entran y salen por la misma puerta, la delantera. Nos podemos imaginar el atasco que se produce en mitad del bus unos queriendo salir y chocando con los que están entrando.
Tras el atasco de tráfico en la entrada a la Valeta con tanta agua, creo recordar que tardaríamos una hora aproximadamente en llegar.

Marsaxlokk




Hoy sería nuestro último día en Malta, hasta la tarde que salen nuestros vuelos (a las 18:30 a Barcelona y a la 20:30 a Sevilla), así que dedicaremos toda la mañana para visitar la bella y cercana localidad costera de Marsaxlokk, situada a tan solo 13 kilómetros de la Valeta.



Pero antes tendríamos que localizar algún lugar tipo consigna para dejar nuestras mochilas y no cargar todo el día con ellas. Pensé, si tiene que haber algo debe de estar cerca de la terminal de autobuses, así que en la calle    República   pregunté   en  una 
tienda y me indicaron donde las podríamos dejar, justo al final de esa misma calle, cerca de la entrada a la Valeta en una tienda de suvenir, pues allá vamos. Preguntamos y efectivamente, 3 € cada una, la recogeríamos sobre las 4 de la tarde. ¡Perfecto!


Tras dirigirnos a la terminal de autobuses, cogimos la línea número 85 (2,5 €) que nos llevaría directamente hasta Marsaxlokk, en una media hora.



El nombre del pueblo viene de marsa, que significa “puerto” y xlokk, que es “sureste” en lengua local. La  palabra está relacionada con “xaloc” el equivalente en catalán para el siroco, viento que sopla desde el Sáhara.
Ya en el mismo puerto empezamos a pasear junto a varios tenderetes de suvenir y los muchos restaurante que hay en la misma orilla del puerto.



Bonito enclave y un colorido muy variado de todas las barcas atracadas aquí, sobre todo las barquitas típicas de la zona, conocida como “Luzzu”, una embarcación de pesca tradicional del archipiélago maltés.


Tradicionalmente están pintados en colores vivos amarillos, azules, rojos y verdes y a cada lado de la proa llevan un Ojo de Osiris.
Esta decoración viene de una antigua costumbre fenicia, que también practicaban los griegos. Los ojos se supone que alejan los malos espíritus y dan buena suerte a los pescadores.



Una de las cosas que queríamos hacer en Marsaxlokk, además de pasear por su puerto y sus calles y comer pescado en algún restaurante, era coger una barca e ir hasta la piscina natural de Sant Peter Pool.
Al preguntar, nos dijeron que en el día de hoy no saldría por la mala mar que había por el viento. Ruta marcada en verde en el plano adjunto.




Así que optamos por otra ruta más corta (la de color amarillo en el mapa y un poco más) que nos llevaría hasta el espigón que se encuentra unos bunkers sobre el acantilado.
Hablamos con el capitán del barco para que nos explicase la ruta. Entramos los cuatro y otra pareja más. Precio 5 € y una hora de navegación.


Pues allá vamos…
El capitán nos iba explicando algunos detalles de lo que íbamos viendo en nuestro trayecto, pero poco o nada podíamos entender, no solo por su inglés, sino por la velocidad a la que hablaba y el ruido del motor de la barca. Lo importante era disfrutar de las vistas y de un rato de navegación.
Ya de vuelta en el puerto, empezamos a ver los restaurantes en donde podíamos comer. Hay muchos y de muy variados precios, desde tremendamente caros hasta bastante asequibles.



Ya vimos uno, hablé con el camarero por si había que reservar, y reservamos, aunque llegamos antes de tiempo ya que queríamos comer tranquilamente y con tiempo suficiente para después coger el bus para la Valeta




Pero antes seguiríamos paseando por este coqueto pueblo, adentrándonos en el interior del mismo junto a la iglesia y a una plaza.

La iglesia de nuestra Señora de Pompeya, fundada en 1890, cuando los pescadores empezaron a construir casas cerca de la costa para ahorrar tiempo en los viajes.

Dicha iglesia figura en el Inventario Nacional de Bienes Culturales de las Islas Maltesas.




Hora de comer. Pillamos una buena mesa junto al puerto, con excelentes vistas a las embarcaciones tradicionales, los luzzus.
Un buen menú en donde pedimos sopas de pescado, pez espada, gambones y cazón, con unas buenas cervezas. Y de vuelta a la Valeta en el autobús de las 15:00


Isla de Gozo

Introducción


El día de hoy lo dedicaremos íntegramente a la visita de la isla de Gozo, para ello contratamos una excursión con Civitatis que nos costó 68 € y, que incluiría también la comida.



El recorrido constaría de cuatro visitas: Templo Neolítico de Tal-Ggantija, la bahía de Xlendi (en donde comeremos), los acantilados de Dwejra y la ciudad de Victoria. En total serían 10 horas, desde las 8:00 hasta las 18:00, seríamos 31 viajeros en nuestro grupo, una vez seleccionado por el idioma; nosotros el grupo de español e italiano.
Habíamos quedado muy cerca de nuestro alojamiento en las puertas de The Malta Experience, junto al mar.

Salvo que se tenga coche de alquiler, que no fue nuestro caso, resultaría casi imposible hacerlo por nuestra cuenta en transportes públicos, de ahí que contrataremos con esa agencia.


Allá vamos, dispuestos a disfrutar del día y conocer otra isla. Por delante una larga jornada de visitas. Tras el recorrido en una minivan con 13 pasajeros y después de 1 hora aproximadamente de trayecto llegamos al puerto de Cirkewwa desde La Valeta, que habrá unos 30 kilómetros.



Una vez en el puerto y después del caos que se forma para que cada viajero se agregue al grupo que le corresponda, montamos al ferry. Son cientos y cientos de turistas los que viajamos a la isla de Gozo.



Los ferry salen cada media hora, y el trayecto dura unos veinte minutos, con lo que tenemos el tiempo justo para disfrutar de las vistas de la isla de Comino, la más pequeña y que se encuentra justo entre la isla de Malta y la de Gozo.


El puerto de llegada a Gozo en ferry es la localidad de Mgarr, que se encuentra a unos 6 kilómetros de la única ciudad de la isla, Victoria y la capital de esta.


Una vez que llegamos y salimos del puerto, los trabajadores de las compañías hop-on/hop off de autobuses (súbase y bájese cuando quiera) nos asaltarán ofreciéndonos diferentes precios para recorrer la isla, es posible regatear.
Nosotros, en esta ocasión nos libramos de esta aventura, nuestra guía nos está esperando para iniciar nuestro recorrido por la isla.

Templo Neolítico de Tal-Ggantija




Este templo declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980, fue erigido entre el 3.600 y 2.500 a. C. y son por lo tanto anteriores a conjuntos similares como Stonehenge e incluso de las pirámides de Egipto.
Se trata de dos de las más antiguas construcciones religiosas complejas que hayan sobrevivido en la región sin haber sido saqueadas, demolidas o enterradas.


Considerado como el complejo neolítico más antiguo de Europa, también llamado “las Torres Gigantes”. 
Por su gran tamaño y conservación hacen que sean comparados con el monumento megalítico de Stonenhege, en Reino Unido.
Estos templos consisten en dos sistemas de patios separados de los cuales, como el templo de Mnajdra, no están interconectados.


Estos dos templos con forma de mujer grande podría representar la fertilidad. Algunos de los megalitos empleados en su construcción pesan más de 50 toneladas, por lo que los constructores del Neolítico utilizaban técnicas muy avanzadas. 


Este hecho ha provocado que el yacimiento sea conocido como “El Templo de los Gigantes”, en maltés Ggantija.



Al igual, en otros templos de Malta, en Ggantija se encontraron huesos de animales que indican que el lugar se utilizaba para hacer rituales religiosos que incluían sacrificios de animales.



Bahía de Klendi

Tras la visita al templo, pusimos rumbo hacia la bahía de Xlendi, en donde, sobre los 12:30 llegamos al restaurante que ya estaba acordado para comer. Un menú aceptable con un primer plato de sopa de verduras, de segundo pollo con guarnición variada, helado de postre, y una botella de vino tinto y otro blanco.



Una vez que comimos nos fuimos hacia la costa, que estaba a escasos metros. Solo tendríamos unos cuarenta minutos para estar por aquí. 
Al llegar, vi una escalinata vertical zigzagueante sobre una peña en la parte derecha de la bahía, para mí eso era tentador, tendría que subir para curiosear que podría encontrar. 
Rosa, Irene y Julio prefirieron pasear por su costa por la otra orilla.




Una vez que subo las escalinatas, empieza a bajar bruscamente, atravesando por un pequeño pasadizo en forma de cueva que, llevaba hasta el mismo mar.


El lugar era precioso, quise llegar hasta la misma orilla y auparme sobre una roca y contemplar el mar y, lo conseguí después de que una ola me pegase en una de las piernas ya que había que controlar cuando la ola llegaba a las rocas.

Aprovechando que solo estoy yo en este bello rinconcito (solo llegaron hasta aquí una pareja de jóvenes) me siento al borde del agua sobre una roca y durante cinco minutos contemplo el paisaje y, el silencio del lugar solo queda perturbado por el movimiento de las olas al llegar hasta mis pies. 



Al regresar y, una vez que subo las escalinatas veo a mis compañeros por la otra orilla, en un principio tiré para allá y reunirme con ellos, pero ya empezaron a regresar, con los que simplemente saldré a su encuentro. 


Foto cedida a través de internet

El tiempo pasa rápido y ya son las 15:30, hora a la que hemos quedado con nuestra guía para seguir con el recorrido por la isla. Nuestro siguiente destino los acantilados de Dwejra.

Leyendo sobre este lugar, si mis compañeros hubiesen llegado hasta la torre de Xlendi, esta serían sus vistas.


Acantilado de Dwejra





Sin lugar a dudas lo que más me ha gustado de la isla y en donde me hubiera quedado horas y horas pateando su costa sobre sus imponentes acantilados, pero solo estaremos aquí unos 50 minutos, así que habrá que aprovechar y disfrutarlo al máximo. Este es el inconveniente de ir con la agencia, el tiempo muy acotado, pero es lo que hay, si no se dispone de coche de alquiler.

Dwejra es la región situada en la costa oeste de Gozo, caracterizada por       su        bella       naturaleza    e impresionante geología. Su nombre significa “Pequeña Casa” y realmente debe este nombre a una pequeña casa construida en los acantilados.  Es famosa por su espectacular costa acantilada.



El mayor monolito es el “Fungus Rock” conocida coloquialmente como Il-Gebla Tal-General (roca en general), una roca de 65 metros d altura que forma un pequeño islote de piedra caliza. Es una reserva y su subida está totalmente prohibida salvo por razones científicas. 


Dwejra es un hábitat único, especial y de una belleza extrema, así que voy a aprovechar para subir, bajar…y recorrer su costa acantilada.



La erosión marina juega un gran papel en esta zona acantilada, de ahí que tras siglos de erosión, el resultado haya sido la creación de paredones verticales, cuevas, arcos, túneles…

“Inland Sea” es un pequeño y antiguo pueblo de pescadores y puerto natural. Su ubicación queda dentro de una laguna separada del Mediterráneo por un acantilado de considerable altura. Para acceder los barcos al mar tienen que atravesar un pequeño túnel de 60 metros de longitud que comunica ambos lados.



Se podían coger unas barcas, en plan turístico, y pasar a la otra orilla del mar, pero de haberlo cogido y con el tiempo que teníamos, no hubiéramos podido ver el resto de los acantilados.



Tras disfrutar de las vistas de esta laguna interior, subo justamente por encima de sus acantilados para asomarme al otro extremo y, que al igual que el resto de toda esta costa, son vistas increíblemente bellas.

Me dirijo ahora en dirección contraria, hacia el Fungus Rock, para ello tengo que bajar por la zona acantilada con mucha precaución, la verticalidad es importante.
Ya abajo, voy recorriendo la costa entrecortada con un suelo totalmente erosionado formando pequeñas pozas de agua cuando la marea habría subido.


Este tramo de la costa se retuerce con pequeños entrantes hacia el interior, dando aún más belleza al lugar. Mis compañeros que no subieron conmigo, fueron directamente por la costa hacia el Fungus Rock, así que me doy prisas y me dirijo en busca de ellos, y los encontré. Mientras que ellos regresaban al autobús yo seguí rápidamente hasta llegar hasta el gran islote. ¡Espectaculares las vistas también desde aquí!


Y ya a la hora acordada todos regresamos al bus y poniendo rumbo hacia nuestro último destino, la capital de la isla, Victoria.

Y como dije al principio, esta costa es para tirarse horas y horas recorriéndola y recreándose con ella.

Victoria


El principal reclamo de esta ciudad es su imponente ciudadela, perfectamente conservada y bien cuidada. Un sistema fortificado que alberga restos arqueológicos desde la Edad de Bronce hasta prácticamente la actualidad.

Victoria es la capital de la isla de Gozo, de hecho es la única ciudad, el resto de las poblaciones dependen todas de esta, por lo que aquí tienen que acudir todos los habitantes de las otras poblaciones para todo tipo de cuestiones administrativas y burocráticas. 


Foto cedida por Wikipedia

El nombre le viene de una decisión del antiguo Gobernador británico a finales del siglo XIX, que puso a la ciudad el nombre de la Reina Victoria; pero muchos de los nativos de la zona siguen llamándolo como antiguamente se le llamaba, Rabat.



La Ciudadela está situada en el centro de la ciudad. Por aquí pasaron fenicios y romanos y el complejo actual data, en parte, de los tiempos del dominio de la Corona de Aragón y de los Caballeros de la Orden de San Juan de Malta.

Esta ciudadela tenía carácter defensivo ante diferentes asedios y batallas, aunque hoy como es natural, es un importante reclamo turístico.


En su interior podemos visitar el perímetro amurallado desde el que tenemos grandes vistas de toda la isla. Además también se puede ver, aunque nosotros no la vimos porque estaba cerrada, la catedral de la Asunción que, según he leído destaca por los frescos de sus techos.


Andando por sus callejuelas podemos ver la antigua prisión de la isla, en uso hasta principios de del siglo XX, convertido hoy en una sala de exposiciones y, junto a esta la corte de Justicia de Gozo.



Tras una hora y media de visita por la Ciudadela nos reunimos con el grupo y seguimos callejeando por las calles estrechas de las partes más antigua de la ciudad.



Y sobre las cinco de la tarde retornamos con dirección al puerto, ferry, autobús y sobre las 18:30 llegamos a la Valeta. Una vez allí, una buena merendola en unas de las cafeterías-confiterías de la calle República y para el apartamento. 

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