domingo, 16 de septiembre de 2012

Rumania: Región de Valaquia. Provincia de Prahova, Sinaia y Bunesti (agoto/12)



Sinaia


Tras recoger el coche de alquiler en el aeropuerto, sobre las 10 horas partimos para Sinaia, ya cerca de Brasov.
Es nuestro primer día, por lo que vamos pendiente del coche, de los adelantamientos, y todos los detalles que vamos observando en la gente, en los edificios ….



Tras unos 120 km el paisaje empieza a cambiar bruscamente, nos estamos metiendo en un paisaje de montaña, de hecho estamos en las altas cumbres de los Cárpatos.

Llegamos a Sinaia, y nos dirigimos directamente al castillo de Peles. Desde donde aparcamos el coche hasta el castillo hay una hilera de tiendas de souvenirs, donde podemos encontrar los típicos recuerdos de Rumanía.


Sinaia, es la localidad de montaña más bonita del país, rodeada de de cimas de más de 2000 metros de altura en el alto valle de Prahova


Ya cerca del castillo, lo vemos allí arriba sobre una pequeña colina. La vista y el enclave son espectaculares. Nos dirigimos hacia él.


Antes de entrar, unos bellos jardines lo rodean, y en éstos, majestuosas estatuas decoran todo el entorno.



Para visitar el castillo podemos optar entre solo la primera planta (40 leis=11 €), ésta y la segunda, o todo el castillo (80 leis). Pensamos que con la primera planta sería suficiente.


El castillo de Peles es un enorme edificio construido por el rey Carol I entre  1873 1888. Por fuera parece un gran chalet suizo con elementos renacentistas italianos y bávaros.


En su interior hay un mosaico de obras de excelente artesanía, y más de 800 vidrieras. Todo su interior es un verdadero museo, con decoraciones de madera intercaladas con bajorrelieve de alabastro.


Para entrar en su interior nos hemos tenido que poner unas zapatillas, para proteger los muchos tapices y alfombras que nos vamos encontrando en la escaleras, pasillos y salones. Además no podemos fotografiar en su interior salvo que paguemos unos 10 €.


Una vez fuera del castillo, vistamos sus jardines, con rincones realmente bellos.


Muy cerca de este, el castillo Pelisur, también interesante, aunque no lo visitamos por dentro. La pena de este castillo, es estar cerca del de Peles. Mucha gente no se acerca a verlo, y realmente tiene una bella construcción.




Junto a los castillos, el entorno de jardines, rodeado de altas montañas son un lugar digno para pasear.



Cuando ya regresamos, muchos tenderetes de souvenirs, nos atraen para comprar algún que otro recuerdo.



Un poco más abajo el Monasterio de Sinaia, junto al cementerio de los caídos de la Primera Guerra Mundial. En su interior la iglesia grande (biserica mare) de 1842 dedicada a los santos Pedro y Pablo.



Partimos ya de Sinaia, y nos dirigimos hacia Brasov. El tráfico es intenso, y la gran caravana se hace insoportable. Prácticamente estamos parados en la carretera. Así que visto lo visto, y teniendo en cuenta que es la hora de comer, decidimos parar, entrar en un supermercado  y comprar unos bocatas y algo de fruta.

Bunesti



Estamos en Busteni. El enclave es espectacular. Bellas y altas montañas de los Cárpatos rodean al pueblo.







Vemos una indicación hacia el monasterio de Caraimán, y hacia él nos dirigimos monte arriba (en coche claro).




 El monasterio Caraiman se halla situado a los pies de la montaña homónima, en la región de Prahova. Este templo ortodoxo comenzó a construirse en 1998 gracias a las supuestas apariciones de la Virgen María en el tronco de un árbol que fue derribado por una tormenta. Alrededor de dicho árbol está construida la capilla, decorada con la Santa Cruz y varios iconos en sus paredes.



El lugar es impresionante. Allí arriba, en la montaña, vemos una gran cruz. Esto es un verdadero paraíso para hacer montañas. Me resulta raro que nosotros siendo montañeros no subamos hasta allí arriba.








De nuevo cogemos la carretera con dirección a Brasov, el tráfico sigue siendo intenso, aunque podemos circular a escasa velocidad.

Al subir a un puerto, llevaba un camión delante. Vi que cada vez echaba más humo en una de sus ruedas. Ya a la bajada, le reventó una de sus ruedas. Menos mal que en ese lugar había un pequeño ensanche para meterse. Fue un pequeño susto.

Ya por la tarde llegamos a Brasov, y nos dirigimos hacia la Pensionea Leo cercana a la estación de trenes.

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