martes, 9 de febrero de 2016

Vía ferrata de Benalauría (Enero/16) (Febrero/17)


VIENE DE FERRATA DE ATAJATE


Ferrata de Benalauria


Estamos situado en el cruce de la carretera  que nos lleva a la localidad de Benalauria. Aquí dejaremos los coches.


Justamente en frente, una pista nos ascenderá poco a poco hasta nuestro lugar de partida, en donde iniciaremos la ferrata. Serán unos tres kilómetros de subida. En 45 minutos llegamos a la base del peñón.


Las características de esta ferrata son las siguientes:

Dificultad: (K2)
Tiempo de acceso a la vía: 45 minutos
Tiempo de realización: 60 minutos.
Desnivel ascendido: 80 metros
A destacar: 2 puentes de monos cortos pero expuestos dentro de un estrecho barranco, y un  extraplomo.


Acercándose la hora del mediodía, y empezando a picar el sol, nos vemos los siete compañeros cuesta arriba hasta la gran mole de peñón.


Desde lejos ya vemos el canal por el que tendremos que adentrarnos en la ferrata. Una vez arriba hacemos una paradita para resoplar de la subida y pronto con el material puesto empezamos a subir.


En la base nos encontramos con un par de chavales que tenían intención de realizar también la ferrata, nos dieron paso a nosotros primero, aunque francamente no tengo claro si realmente lo iban hacer, ya que no se veían demasiado preparados.
El primer tramo de ruta es una pared vertical de unos 35 metros a la que subimos sin mayor dificultad, y otro tramo de unos 15 metros.


A partir de aquí la ferrata adquiere una espectacular belleza. La vía se interna en un estrecho cañón formado por la separación del peñón.


Pasamos a través de un hueco que ha quedado salvado entre los dos bloques de roca, una vez que accedemos a él, ya estamos en el interior del cañón; nos resulta realmente espectacular.


Avanzamos ahora por una pared vertical, algo extraplomada, durante unos 15 metros hasta llegar al primer puente de monos, y que a través de él alcanzamos la otra pared del cañón.
Miro hacia abajo y veo a Víctor, la imagen es dantesca. Miro hacia arriba y observo como otros compañeros suben la pared, mientras que otros están en ese momento atravesando los puentes. La imagen es espectacular.


Juan es el que iba primero, por lo tanto, es el que se está encargando de realizar estás fantásticas fotos desde la balconada que hay una vez que se atraviesa el último puente.


No dejo de impactarme cada vez que contemplo estas imágenes, son espectaculares, y el lugar increíble.


Poco a poco vamos ascendiendo de forma escalonada todos nosotros, y Juan desde arriba no deja de inmortalizar esta belleza de lugar.


En el último tramo de la pared llegamos al segundo puente de monos, con una longitud de 6 metros (el anterior tenía 7).
Una vez que llegamos arriba, todos decimos los mismo ¡que pasada! ¡alucinante! Y mas aún cuando miramos hacia abajo, y observamos tranquila y sosegadamente por donde hemos venido.




Con tanto tute y teniendo en cuenta que es la hora de la comida, estamos literalmente hambrientos, así que el lugar que nos espera como comedor es la deliciosa guinda de un grandioso día. Nos repartimos en este excelente comedor; no hay sillas, pero si rocas donde sentar; no hay mesa, ni falta que hace, hay más rocas donde apoyar nuestros bocatas.


Sin ventanas que abrir, están permanente abiertass. Sin ruido, sin nadie que nos moleste, sin polución…sin facturas que pagar para este comedor…Este salón no está pagado; uno se tiraría aquí media vida, pero tenemos que volver a la realidad, y siempre quedará de forma imborrable este fantástico día con los inseparables compañeros de montaña…y vete a saber si algún día, en el grupo de vías ferratas.



Fotografías: Todas las fotografías que aparecen en las tres vías ferratas han sido tomadas por mis compañeros Carmina, Juan y mías.
Texto técnico de la escala Hüsler: Ese apartado se ha cogido de la página de vías ferratas deandar.com 


 (Febrero/17)







Vía ferrata de Atajate (Enero/16) (Febrero/17)


VIENE DE FERRATA DE JIMERA DE LIBAR


Ferrata de Atajate



Ya en Atajate, y a solo cinco minutos desde donde dejamos el coche, atravesamos algunas calles del pueblo para dirigirnos al inicio del sendero denominado “paseo por el mosto”, a los pocos metros, ya nos encontramos la gran roca en forma de pared que tendríamos que trepar.


La cosa se ponía seria; al leer la información correspondiente a esta ferrata, nuestros ojos se fueron directamente a la parte inferior del panel, en donde aparecía en rojo una pequeña escritura con la palabra difícil, rápido nos acercamos a Víctor, y con cara preocupante le dijimos, “¿eso es verdad?, ahí pone difícil”, no os preocupéis, contestó él. Yo creo que mi compañera Carmina notó en mi cara cierta perplejidad por tan antagónicas afirmaciones.


Dificultad: (K2)
Tiempo de acceso a la vía: 5 minutos
Tiempo de realización: 45 minutos.
Desnivel ascendido: 44 metros
A destacar: 1 puente de mono, un puente tibetano y un extraplomo.


Debajo ya de la pared, mi incertidumbre aumentó velozmente. Pero no era el momento de hacer la retirada, habría que intentarlo. De los siete que íbamos decidimos el orden de paso, el veterano  primero y Juan se quedó el último. El resto  repartidos entre medio a no mucha distancia uno del otro (por aquello de los posibles sustos, desmayos…o vete a saber…). Allá vamos, a subir los primeros peldaños en esta vertical pared de unos ocho metros.


Al principio, bien, sin problemas, pero cuando alcanzamos el final de esa gran roca, la cosa se complicó (por lo menos para mí, comprobando posteriormente que también lo fue para otros compañeros), la roca se retuerce un poco hacia fuera formando un pequeño extraplomo, además coincide que queda justamente en un extremo de la pared.

Lorenzo que iba delante de mí, me dice “Antonio no sigas porque estoy esperando que pase Pepi y aquí no hay donde agarrarse”. En ese momento, notaba que mis brazos ejercían más fuerza, ya que de algún modo estaban aguantando el peso de mi cuerpo en este pequeño extraplomo.


Miré hacia abajo, mire donde estaba Lorenzo, mire hacia atrás, y yo agarrado muy fuerte a los peldaños de la pared me dije en voz reflexiva “uff, ¡vamos a ver cómo termina esto!”.


Sin lugar s dudas, de las tres ferratas que hicimos, para mí fue el momento más delicado; entiendo que obviamente influiría la inexperiencia para llegar a esa conclusión.
Pasada esa cornisa nos encontramos con un pequeño puente de monos por el que tendremos que avanzar por dos cables, uno situado en la parte superior, y otro en la parte inferior.


De este modo cuando lo vamos pasando vemos como nuestro cuerpo se tambalea hacia delante y hacia atrás.


Pasado éste, de nuevo otra pared vertical de unos 14 metros de altura. De vez en cuando miro hacia abajo, y tal como miro, noto como mis brazos se retuercen agarrando fuertemente los peldaños sujetos a la pared. ¡Está claro que es un reflejo directo de la altura a la que estamos!
Lorenzo de vez en cuando me mira, y yo a él, no decimos nada, aunque nuestros rostros creen adivinar lo que estamos pensando.
En ocasiones, siempre que el lugar sea el apropiado, Manolo que va detrás de mí nos suelta una pequeña broma para ver cómo vamos, nosotros como dos machotes le respondemos, igualmente en forma de broma, sobre cómo van los pañales…



Según subimos esta pared vertical, vemos a Víctor avanzando sobre el largo puente tibetano. La imagen nos impacta. Nuestro compañero parece flotar en ese cielo azulado, mientras que nosotros, como hormiguitas nos pegamos a la pared. Ahora entiendo porque el factor psicológico es uno de los cuatro elementos que valoran la dificultad de una vía ferrata. Los otros tres recordemos: Fuerza, resistencia y experiencia en montaña, nunca más acertado.


Última pared antes de finalizar la ruta, abajo el puente tibetano




Allá vamos, nosotros ya hemos llegado. Uno a uno, sin prisas. Este puente tibetano tiene una longitud de 30 metros, dejando a ambos lados una gran caída vertical.


A nuestro paso, el puente se zarandea como si nos quisiera tirar. Solo es cuestión de agarrarse bien e ir desplazando por el cable el disipador que llevamos atado a nuestra cintura.
Lorenzo parece que lo tiene más complicado, su cinta no llega al cable superior con lo que utiliza el que se encuentra un poco más bajo.
De frente, vemos a nuestros compañeros que ya pasaron el puente y suben la última pared. Esta última, sin problemas algunos se puede perfectamente subir.

Miro hacia atrás, y quedo impactado con la belleza de las imágenes. Carmína, Manolo y Juan subiendo la pared que hay por encima del puente.


Llegamos al último punto de nuestra ruta. Desde aquí, un poco de tiempo para contemplar las excelentes vistas de la zona, y hacia los coches, bajando por el senderillo que nos lleva directamente al pueblo.
Como experiencia ¡increíble!


Cogemos nuestros coches y ponemos rumbo a Benalauría, en donde nos espera nuestra última vía ferrata.

Vías ferratas de Jimera de Libar, Atajate y Benalauria (Enero/16)


Vía Ferrata de Jimera de libar

Introducción


Fotografía de vía ferrata de Benalauría


Esta será mi primera ruta de vía ferrata, una experiencia nueva y que desde hacía algún tiempo la quería probar. Había hecho algunos pinitos en bajada de barrancos, algo de escalda y mucha montaña, pero vía ferrata nunca. 


Fotografía de vía ferrata de Atajate

Cuando veía esas fotos de gente colgada en las paredes, me impactaba, y aunque quería experimentarlo, no estaba demasiado convencido de que yo me pudiera aventurar en ese campo, para mi tan  desconocido,  pero estaba claro que lo quería intentar.


Fotografía de vía ferrata de Atajate

Gracias a mi compañero Víctor que siempre me insistía, y andaba detrás de mí para que lo probase, él estaba convencido, que conociéndome como me conoce, me iba a gustar, y no se equivocó, fue una bonita ruta de tres vías ferratas en el mismo día.

Antes de empezar con el relato de cada una de ellas voy a iniciar una pequeña introducción en el mundo de las vías ferratas para que sepamos el contexto de esta actividad.
Para valorar la dificultad de una vía ferrata existen internacionalmente por lo menos cinco escalas diferentes. Por su popularidad, nos centraremos en la escala Hüsler y la escala francesa, para acabar con una valoración de la situación en España.
La escala Hüsler, que recibe el nombre de su creador Eugen Eduard Hüsler  divide en 5 los niveles de dificultad de la “A” a la “E” en un intervalo que va de poco difícil a extremadamente difícil.
Para graduar lo más objetivamente un itinerario y ajustarlo al máximo a su nivel Hüsler ideó la cruz de Hüsler en la que se puntúan del 1 al 4 los cuatro aspectos más importantes que definen un itinerario: la fuerza requerida, la resistencia, la experiencia en montaña y los aspectos psicológicos.


Fotografía de vía ferrata de Benalauría

El resultado en la cruz de Hüsler nos indicará en qué nivel de dificultad general colocamos la vía ferrata. En 2007 el propio creador lo actualizó añadiendo un nivel intermedio creando una nueva escala, poco utilizada todavía, que se gradúa de K1 (fácil) al K6 (extremadamente difícil).





El material a utilizar de forma obligatoria debe ser: un casco, un arnés, un disipador y unos guantes. Con estos cuatro elementos y para empezar son más que suficiente. Cuando el nivel sube, habrá que añadir otros tantos elementos, pero para principiantes como yo, son los que he utilizado.


Ferrata de Jimera de Libar

En un agradable día del mes de enero, siete compañeros del grupo de montaña del club Señal y Camino (Carmina, Pepi, Juan, Lorenzo, Manolo O, Victor y el que subscribe) coordinado por nuestro compañero Víctor, nos pusimos en marcha con dirección a la localidad malagueña de Jimera de Libar.
El material a utilizar de forma obligatoria debe ser: un casco, un arnés, un disipador y unos guantes. Con estos cuatro elementos y para empezar son más que suficiente. Cuando el nivel sube, habrá que añadir otros tantos elementos, pero para principiantes como yo, son los que he utilizado.


Esta primera vía ferrata, es perfecta para iniciarse en este mundillo. Víctor hizo muy bien en introducirnos en ella. Lorenzo y yo éramos los más novatos, los otros compañeros ya habían realizado previamente un par de ellas, y por supuesto Víctor era el más experto.


Dificultad: Fácil (A-K1)
Tiempo de acceso a la vía: 5 minutos
Tiempo de realización: 25 minutos.
Desnivel ascendido: 40 metros
A destacar: 2 puentes de mono y una tirolina (opcional)


Víctor nos da una pequeña explicación técnica de cómo utilizar los elementos y seguidamente empezamos a subir por los peldaños, enganchándonos con el disipador en el cable.


Rápidamente nos hacemos a subir y a engancharnos, sin apenas pasos voladizos, vamos avanzando tranquilamente y haciéndonos a esta nueva actividad.


La ruta es muy fácil, es más, incluso se podría hacer sin vía ferrata, trepando directamente por la roca; otras tantas veces lo hemos hecho de forma similar, pero hoy tocaba hacer ferrata, por lo tanto a practicar se ha dicho.


Llegado a un punto de la ferrata tenemos dos opciones, o pasar por un puente de monos o por una tirolona, nosotros tiramos por la primera, ya que no llevamos polea para desplazarnos por el cable.


Tras una media de recorrido llegamos a la salida. El pueblo de Jimera de libar queda allá abajo alumbrado con las primeras luces de la mañana.  

Aprovechamos para hacernos una foto de grupo con las peladas cumbres al fondo.


Ya la bajada la hicimos por un senderillo que se inicia en un murete de piedras. Cuando bajamos vimos otro grupo que también iniciaban la misma ferrata. Un café calentito en un bar del pueblo y hacia Atajate, en busca de la segunda ferrata.



Repetición de la ferrata de Jimera de libar, con tirolina Nov/16

viene del reportaje de Ferratas de Ronda










CONTINUA EN FERRATA DE ATAJATE