miércoles, 15 de julio de 2020

Travesía Cuerda 3000s Tajos de la Virgen (Sierra Nevada) julio/20





Nuestro plan de ruta en el día hoy sería algo ambiciosa, y porque no decirlo, con un reto a conseguir: recorrer la cuerda de los tresmiles del Tajo de la Virgen, hasta llegar al refugio de Elorrieta.


Puesto que la ruta sería larga, no dudamos en reservar el microbús para que nos acercase hasta las Posiciones del Veleta, y de este modo quitarnos los 500 metros de desnivel hasta ese punto, y que tantísimas veces ya lo habíamos hecho.


Para reservar, se puede hacer llamando al teléfono 671564407, son muchas las horas que tienen de salida, y el precio de subida son 6 € (los mayores de 65 años pagan 3 €, y también los niños).
Pues visto lo visto, reservamos para el que salía a las 10 de la mañana, incluso partimos quince minutos antes, ya que el microbús se completó con todas las reservas.
En unos 20 minutos llegamos a las posiciones del Veleta, a poco más de los 3000 metros de altitud.


Nuestro itinerario a seguir será: Hoya de la Mora (microbús)-Posiciones del Veleta-Refugio de la Carihuela-Loma Púa-Tajos de la Virgen-Fraile de Capileira-Tajo del Nevero-refugio de Elorrieta-Tozal del Cartujo-Laguniillo del Carnero-Chorreras del Molinillo-Hoya de la Mora. Pues sí, solamente al describir la ruta ya cansa...
Por delante tendremos casi 10 horas de marcha, unos 19 km, y en torno a 800 metros de desnivel acumulado. Si tuviéramos que darle un valor al MIDE sería 4444.
Habrá de todo, pero sin lugar a dudas será el tramo vertiginoso de la cuerda de unos 3 kilómetros que une desde el refugio de la Carihuela hasta el refugio de Elorrieta, en donde tardaremos casi tres horas en recorrerlo, en plan tranquilo, disfrutón y con mucha precaución. 



Hoy nos daremos cita cinco compañeros del club, de derecha a izquierda: Fernando, Eugenio, Pepe lópez, Pepe Morgado y yo (Antonio) el que relata este reportaje...


Una vez que bajamos del microbús, nos ponemos en marcha, y avanzando por la carretrilla que sube al Veleta, desviándonos después por la pista que nos lleva directamente hasta el refugio de la Carihuela, en poco menos de media hora ya estábamos allí.


Nuestra primera subida, sin mayor complicación, y situada junto al refugio de la Carihuela, será Loma Púa, con un pequeño repecho alcanzamos su cumbre. Parece simplemente una cónica tachuela situada, junto a las otras moles de los tresmiles, en cinco minutos llegamos. 


Detrás de nosotros dejamos la cuerda que nos dirigiría hasta el Mulhacen y el Alcazaba, partiendo desde el Veleta, y el refugio de la Carihuela. 


En su cumbre nos encontramos con los restos de una antigua trinchera, desde donde se impedía el paso de cualquier vehículo o contingente del bando contrario durante la Guerra Civil Española.
  


Desde lo alto podemos ver la cresta que tendremos por delante y que en primer plano nos llevará a los Tajos de la Virgen. Aunque esta cuerda se puede recorrer por la misma cresta (con pasos delicados), también tenemos la alternativa de recorrerla por un senderillo que sigue por la parte izquierda, incluso combinando las dos opciones.


Nosotros teníamos claro que lo queríamos hacer todo el tiempo por la misma cresta (siempre que se pudiese, sin correr demasiado riesgo). De este modo, una vez que bajamos de Loma Púa, avanzamos por el senderillo, pero a los pocos metros ya empezamos a subir hasta la misma cresta, por una pequeña ladera en donde el terreno se desboronaba , según subíamos.


Y empezamos a enfilar la misma cresta, buscando los mejores pasos entre las rocas...


Al poco, ya nos fuimos adentrando en un caos de rocas...que en ocasiones tuvimos que ir sorteando...


Aunque al principio parece imposible que por allí se pueda progresar, una vez que llegamos a los bloques de rocas, se forman unos pasillos entre ellas, ideal para nuestro paso, y además protegidos por una pared lateral. 


Una vez arriba, y para relajarnos de nuestros primeros pasos delicados, nos inmortalizamos en unos de los puntos de los tajos de la Virgen...


Y seguimos cresteando, ahora bajando un poco para después subir directamente al caos de rocas de los Tajos de la Virgen.


El senderillo lo vemos por nuestra izquierda. De hecho vemos a varios montañeros que por ahí van circulando. Nosotros subiremos por la derecha, hacia la misma cresta.




¡Las vistas son dantescas y espectaculares!
Mires a donde mires. no dejamos de maravillarnos de este paisaje, a pesar de ya haberlos disfrutado en muchas otras ocasiones.


Y a partir de aquí, acercándonos a la cumbre de los tajos de la Virgen llega la zona más delicada, que con mucha precaución tendremos que ir avanzando entre alguna chimenea, zona escarpada y algún que otro escalón a trepar.


A nuestra derecha cae de forma vertiginosa las grandes rocas...y entre ellas tendremos que pasar.


Es simplemente ir avanzando con mucha precaución, sin prisas, y buscando el mejor paso entre las rocas, a veces difícil...pero hay que ver la mejor opción. 



Tendremos que pasar ahora por especie de una cornisa ancha, pero con una fuerte caída hacia la derecha, en donde tendremos que progresar agarrándonos a la pared de las rocas.



Aunque es cierto que es un tramo que tendremos que controlar a la hora de pasar, al ser las rocas tan grandes, podemos manejar el terreno sin mucho problema. Aunque es cierto, que eso también dependerá de la experiencia montañera, que sin lugar a dudas, aquí se debe de tener.




Allá abajo a nuestra derecha vamos viendo los lagunillos de la Virgen por la que tantas veces hemos pasado, yendo hasta el refugio de Elorrieta.


Y tras un buen rato avanzando llegamos a la cumbre de los Tajos de la Virgen (3239 m), inmortalizándonos con una foto de grupo.



El terreno ahora se suaviza un poco, y tras avanzar por una zona de pequeños  bloques de pizarras, llegamos a una zona alomada del color de un tono rojizo, fácil de pisar, sobre todo viniendo de donde venimos, de esos grandes bloques de rocas. 




Por delante ya vemos la forma silueteada del Fraile de Capileira, pero antes de llegar a él, tendremos que pasar por otro pequeño caos de rocas conocido como el Cascajal del Fraile.  



De vez en cuando echamos nuestra mirada atrás, para no perdernos ni un solo detalle de estas inmejorables vistas, y de por donde estamos pasando...



Y llegamos a esta simpática figura de piedra, que desde nuestra perspectiva, parece el caballo del ajedrez. Estamos en el Fraile de Capileira, que situado a 3195 metros de altitud, su silueta la podemos distinguir desde muchos puntos de Sierra Nevada.





Seguimos avanzando ahora con dirección a los Tajos del Nevero.
Desde aquí vemos que el senderillo que discurre bajo esos paredones de rocas, por la izquierda. De hecho, vemos a un par de montañeros que por ahí tiran.




Nosotros nos adentraremos hasta el mayor caos de rocas gigantes que jamás había pisado.
De momento ,seguimos bajando desde el Fraile de Capileira por este pedregal.
¡Esto no es nada, para lo que nos espera un poco más adelante!



Llegado a ese espolón rocoso, nos dirigiremos hacia él, ahondando en sus entrañas...




De momento, buscamos una alternativa de subida, dejando el senderillo cómodo que lo circunda, por la izquierda...¡allá vamos!
NOTA: en caso de hacerlo por el senderillo, este pasará por debajo del propio pico del Tajo del Nevero, y después habría que retroceder por la derecha hasta alcanzar su cumbre.



Vemos un pequeño canalón estrecho, por el que podemos subir, tras impulsarnos en un escalón rocoso.


Y ahora sí, vamos avanzando entre estos bloques de roca. Yo que voy delante, voy pendiente de algunos hitos que medio camuflados, puedo ver entre las rocas...ese será el camino a seguir.


Aparentemente parece imposible que por aquí podamos pasar. Los bloques de rocas son gigantes y algunos los tenemos que trepar.


En algunos de estos pasos, la precaución se hace extrema, ya que un resbalón, traería fatales consecuencias, habrá que ir muy pendiente...
Ni que decir, que esta misma ruta en pleno ivierno, sería prácticamente imposible  pasar por aquí, a esta altura y con capas de hielo y nieve, salvo que técnicamente uno este muy bien preparado y que la suerte le acompañe.



¡Asombroso el tamaño de estos bloque de rocas, muchos de ellos nos triplican en altura!


Y salimos del caos, viendo a poca distancia el vértice geodésico del Tajo del Nevero (3198 m), al que nos dirigimos por un camino fácil.



Y aquí estamos de nuevo, inmortalizándonos en la cumbre. 
¡Lo conseguimos, por la misma cuerda!


A partir de aquí la arista se hace más alomada, y el camino fácil para avanzar sin sobresaltos y poder disfrutar de los paredones que tenemos a nuestra izquierda...que como es normal fotografío a mis compañeros, justo a ellos.



Poco después alcanzamos el viejo pluviómetro, y a tiro de piedra, el refugio de Elorrieta.




Son las dos de la tarde, llegamos al refugio (3187 m). Hora de comer.
Increíble, hasta aquí, en poco más de cuatro kilómetros, hemos echado algo menos de cuatro horas.
¡Eso sí, todo hay que decirlo, era un tramo para ir con mucha precaución, además, realizando muchas paradas, para respirar, disfrutar y evaluar el terreno!


Y como siempre que estamos por aquí, las cabras montesas son siempre nuestras acompañantes, para ver que les cae a ellas de comer...¡están tan acostumbradas ya, que se acercan casi a lado de nosotros!



Este refugio fue construido entre los años 1931 y 1933 y bautizado con ese nombre en honor del Director General de Montes, D. Octavio Elorrieta.
Durante la Guerra Civil fue ocupado por destacamentos africanos de las fuerzas nacionales, después fue abandonado y dedicado a refugio ocasional de montaña. 
En los años 60 se reconstruyó y adecentó para ser cedido a la Federación Española de Montaña, que declinó seguir usándolo a partir de 1993, al caducar su concesión. 




Fotito de grupo y a seguir la marcha, con dirección a la cumbre del Tozal del Cartujo...


De momento, lo que tendremos que hacer es bajar hasta el collado, unos 100 metros de desnivel, hasta alcanzar una zona planicie, marcada con un gran cuadrado, posiblemente sería un helipuerto.


Y de nuevo subir con dirección al Tozal del Cartujo.
¡Después de comer este repecho se hace duro!


Buscamos el cordal que nos ascenderá, llegando a la parte más escarpada formada por otro caos de rocas, aunque visto lo visto, esto serán simples piedrecitas.


Aunque se podría avanzar por esta zona, el camino está marcado con hitos (por aquí ya tiré en otra ocasión cuando fui al Cerro del Caballo). Estamos ya hartos de rocas, con lo que optamos por el senderillo que sube por la izquierda. En diez minutos alcanzamos la cumbre.


Foto de grupo en el Tozal del Cartujo (3152 m) y a seguir la marcha...


Siguiendo nuestro track, a unos 100 metros, pasada la cumbre en dirección al Caballo, unos hitos nos marcan el camino para girar a la derecha y bajar por la loma conocida como "Cascajal del Cartujo" con dirección a los lagunillos del Carnero, que todavía queda por llegar.  


Esta bajada se hace pesada, ya que el terreno es muy inestable, tapizado con infinidad de lascas de pizarra de pequeño y mediano tamaño, que muchas de ellas se desplazan al pisarlas, y los pies nos lo destrozan...


Sin más hitos marcando el camino en la bajada, tuvimos que ir muy pendiente para seguir el track.





Atravesando algunas zonas de borreguiles, lagunas secas  y pequeñas chorreras de agua...llegamos hasta las lagunillas del Carnero (2673 m).



Tiempo para descansar, comer la otra mitad del bocata y refrescarnos en las aguas de las lagunillas.
Han sido 500 metros de bajada desde el Tozal del Cartujo, casi todo el tiempo por esas lascas de pizarra, hasta alcanzar la zona de borreguiles (que bien, verde y blandito) que por fin nos suavizó nuestras plantas de los pies.


Pepe con el track en la mano nos va marcando el camino a seguir, a veces, damos un pequeño rodeo, pero después seguimos por el camino correcto...




A partir de aquí iremos descendiendo buscando las chorreras del Molinillo, teniendo antes que pasar por varias zonas de borreguiles y pequeñas cascaditas de agua... viendo de frente la estación radioastronómica de Sierra Nevada. 



El desnivel del terreno que vemos de frente rondan decenas de metros, con lo que intuimos que las chorreras están ya cerca...



Seguimos bajando por estos borreguiles, en un bonito paisaje...y ante nosotros otra bajada de agua formando una prolongada cascada.



Nos refrescamos y disfrutamos algunos minutos del lugar...y aprovechamos para inmortalizar la cascadita con nosotros en primer plano.





Y seguimos bajando, hasta que, de momento empezamos a oír un fuerte ruido de agua al caer...nos acercamos, y asomándonos casi al vacío, vimos las chorreras del Molinillo. 


Junto a los afamados Lavaderos de la Reina o las Chorreras Negras, la de los Molinillos son uno de los espectáculos más hermosos que proporciona el agua del deshielo en Sierra Nevada.


Desde el nacimiento del río Dílar, el agua cae velozmente bajando por esta espectacular chorrera, la del Molinillo. ¡El espectáculo visual y sonoro está servido!


Al principio, intentamos llegar hasta abajo del todo, pero rápidamente lo descartamos. Primero porque el desnivel era muy pronunciado y vertical, y además porque después tendríamos que haberlo subido ya que nuestra salida quedaba buscando la estación radioastronómica. 



Una fotografía, y otra, y otra más...
¡Que lugar mas chulo!


Un buen ratito disfrutando del entorno, y a ponernos en marcha que todavía nos queda un buen tramo para finalizar la ruta...





Teníamos que pasar para la otra vertiente, con lo que buscamos un buen sitio por donde atravesar la caída de agua...subimos un poco y atravesamos.


Una vez en la otra orilla, miramos hacia arriba...¡ufff, que repechón!
Esto si que se hace cuesta arriba. Son las seis de la tarde, no nos podemos dormir, todavía queda por llegar. El cansancio lo van notando nuestros pies, y con más de un resoplón empezamos a subir esa buena pendiente.




Tras algo más de media hora de subida, yo tengo que parar cuando llego a la pista...tengo que beber, vamos reventado...Poco a poco, cada uno va marcando su propio ritmo de subida.


Este tramo de pista en leve subida, se hace interminable..iremos poco a poco...


Tras unos quince minutos andando, desembocamos en la carreterilla que sube hasta la estación de radioastronómica...
Desde aquí arriba vemos Pradollano allá abajo y un poco más arriba Hoya de la Mora. 


Y ya desde aquí, unos cuatro o cinco kilómetros por la carretera que pasa por la estación de esquí de los Borreguiles, hasta llegar Hoya de la Mora.


Son las ocho de la tarde, diez horas después de iniciar la ruta...
Hora de sentarnos y tomar unos refrigerios.

Espectacular la ruta de hoy, en donde hemos podido disfrutar de todo: de buenas vistas, de un interesante cresteo, de las maravillosas chorreras del molinillo y de una estupenda compañía. Así da gusto. Cansados estamos, pero seguro que mañana ya estaremos dispuestos a emprender otra nueva aventurilla, y que nunca falten.



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